Por Ernesto Heredia
La sociedad dominicana parece condenada a discutir los mismos problemas generación tras generación. Cambian los presidentes, los funcionarios y los partidos en el poder, pero continúan las dificultades con los servicios públicos, el costo de la vida, el agua, la electricidad, las calles y el transporte.
Y mientras la ciudadanía enfrenta esas precariedades, la política continúa girando alrededor de quien llega, quien se queda y quien consigue una posición dentro del Estado.






