Por Tomás Aquino Méndez
Sentimos satisfacción el pasado 2 de septiembre, cuando se emitió el decreto 615-26. Este mandato gubernamental está dirigido a “enfrentar” la práctica desenfrenada de la deforestación y la depredación de los ríos. Dicho decreto enfatiza en la “prevención, detección e investigación del terrorismo ambiental”.
El comité
creado para accionar contra el terrorismo ambiental, si verdaderamente va a
trabajar, tendrá mucho por hacer. Valle Nuevo y Sierra del Bahoruco pueden ser
un buen inicio por los fuegos.







