Por Ernesto Heredia
Uno de los principales problemas que enfrenta la República Dominicana, no es la falta de leyes, sino la falta de autoridad y voluntad para hacerlas cumplir. Vivimos en un país donde muchas normas terminan siendo simples documentos archivados, mientras en las calles reina el desorden, la imprudencia y la ausencia de consecuencias.
El caso más evidente es el tránsito vehicular. Cada día miles de dominicanos salen a las calles enfrentando un verdadero caos: motoristas que conducen como si las vías fueran tierra de nadie, vehículos estacionados donde no deben, conductores irrespetando los semáforos y ciudadanos desafiando abiertamente las instrucciones de los agentes de la DIGESETT.




