Por Ernesto Heredia
Hay una enfermedad que parece afectar a buena parte de la clase política dominicana cuando llega al poder: la amnesia selectiva. En campaña, los políticos conocen las causas de todos los problemas y aseguran tener las soluciones. Pero cuando llegan al tren gubernamental, aquello que parecía sencillo se convierte en una tarea compleja, las promesas se aplazan y las explicaciones comienzan a sustituir los resultados.
Por eso, el refrán popular que dice que «una cosa es con violín y otra con guitarra», describe muy bien las contradicciones de nuestra política.




