Por Dr. Clemente Terrero
Desde los tiempos de Hipócrates, el médico y el paciente han tenido una relación armoniosa, en el ejercicio del arte de la medicina, con la finalidad de curar el dolor.
Esta relación se fortalece en los postulados del "juramento hipocrático, el código de ética y moral de los médicos", una normativa enfocada en principios humanos.
Históricamente, esa relación se ha apoyado en la confianza y en la beneficencia. En el juramento hipocrático hay un compromiso ético que dice: «Juro que en cualquier casa en la que entre, lo haré para bien de los enfermos, absteniéndome de toda acción injusta».






