25 de mayo de 2026

El Colegio Médico, una Selva Gremial.

Por Dr. Clemente Terrero

Una selva es un lugar donde viven animales feroces, que carecen de facultades cognitivas, no tienen reglas, no tienen normas, no tienen valores, no tienen sentimientos, la incapacidad de su cerebro no les permite vivir de forma racional, por eso actúan por instinto, devorándose unos con otros para satisfacer su hambre. 

Los humanos, por el contrario, somos una especie distinta, tenemos habilidades cognitivas, sociales y culturales. Vivimos en sociedad ordenada, el estado crea las leyes y las instituciones los reglamentos que legitiman los procesos en razón de espacio, tiempo y territorio, superando la etapa de barbarie, en la que estuvimos en un momento de la historia.

Decimos todos esto, por lo que últimamente ha estado pasando en el Colegio, una institución creada por la ley 68-03, que forma parte de las leyes que se rigen por la Constitución de la República Dominicana y cumplir con las normativas que en materia legal establece el Estado Dominicano. 

La ley de Colegiación tiene unos reglamentos que establecen el funcionamiento de sus organismos internos, mediante los cuales se legitiman los procesos, cualquier violación que están establecidas en éstos, es completamente ilegal y no se puede defender ni permitir. 

El gremialismo sin escrúpulo ha convertido en una práctica común y corriente, la violación de la ley y los reglamentos de la ley de colegiación y nadie se inmuta, ni se preocupa, todos se hacen de la vista gorda, porque no quien tener problemas o porque les conviene la violación por acción o por omisión. 

La ambición de algunos gremialistas ha convertido al colegio médico en una selva, donde sus directivos no respetan las reglas, hacen lo que les da la gana, violan los procesos con argumentos que no tienen asidero legal, justificando la falta.

Señores, la verdad es que no vemos bien que el Colegio Médico haya sido convertido en una selva gremial, donde el que tiene el poder hace lo que quiere, sin que lo detengan, lo fiscalicen, sin rendir cuentas, sin tener consecuencias, debilitando la fuerza moral de la organización, ganada en las calles luchando por el derecho de los médicos y la salud del pueblo. 

Por eso creo que, todos los dirigentes tenemos que poner nuestra barba en remojo. Aquí en el Colegio médico como en la selva, nadie tiene su vida segura, la violación de la ley de colegiación es una constante, igual que el irrespeto organizado, el atropello a los dirigentes por imposición.

Todos los que defendemos la institucionalidad del Colegio, los que exigimos el respeto a la ley 68-03, podemos ser devorados por esas bestias irracionales, hambrientas y ambiciosas. Es necesario que los gremialistas sin escrúpulos, los falsos gremialistas, debemos detenerlos ahora, antes de que sea demasiado tarde.

El presidente de la regional del distrito, ha estado realizando asambleas en varios hospitales de la capital, con la intención de tener la mayoría de los delegados para imponer jueces que respondan a su proyecto gremial, en franca violación a la Ley de Colegiación médica 68-03 y al reglamento del Consejo Nacional, organismo que elige la comisión electoral.

El reglamente del Consejo Nacional es claro, y en su articulo 3 establece que, las asambleas para elegir los delegados hospitalarios debe realizarse en los meses de noviembre y diciembre del año electoral, que en el caso que nos ocupa, correspondía al año pasado. 

Ninguno de los presidentes regionales del Colegio médico ha estado realizando asamblea en su jurisdicción, excepto la regional del distrito, en franca violación al reglamento del consejo, y eso es ilegal. 

Los dirigentes comprometidos con un gremialismo decente, con la verdad, con la ética, con la ley de colegiación, tenemos que dar un paso al frente, en contra de esas asambleas ilegales que realiza el presidente del Distrito, detener el desorden, defender la institucionalidad, exigir que se respete el reglamentos del consejo, esta es una responsabilidad de los gremialistas auténticos. 

Unidos podemos imponer el orden.

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