Por José D. Sánchez
Las jineteras cubanas, mujeres que les ofrecían sus cuerpos para que pudieran saciar sus lujurias y depositar sus espermas podridos por la mentalidad.
El Deporte del Sexo.
Fueron muchos los que no resistieron la bravura de las mujeres cubanas en la cama y terminaron con ellas en sus respectivos países, enamorados como perros de las entrepiernas que podían abrir y penetrar a sus antojos y de las nalgas voluminosas y tersas que no permitían una gota de sudor, una gota de agua ni de ninguna sustancia líquida que pudiera sostenerse un segundo en su piel sin resbalarse y caer estrepitosamente al suelo, nalgas que parecían cuero de instrumentos de percusión, pero más estiradas, que hacían, hacen, que las manos reboten con una simple nalgada o que a los dedos sé les hagas imposibles asirlas, como si fueran balones con exceso de aire en su interior.
El precio para conseguir éstas delicias era ridículo, un par de chancletas, un jabón o una pasta, blúmenes, perfumes, baratos todos y un par de dólares cambiado en el mercado negro a sobreprecio desde que arribaban al aeropuerto o en los bancos por pesos cubanos a la par.
Con varios pantalones jean y para el papá una chacabana, sé cogían a todas las hermanas.
Con una maleta de baratijas repletas se acostaban con tantas cubanas que no cabían ni apretujadas en una camioneta.
Hombres sin ningún atractivo en sus países de origen sé convertían en playboy al llegar, otros, marcada en sus rostros bonitos la enfermedad sexual, todos cámaras al hombros privando en turistas.
Que buena era Cuba.
"Que viva Fidel".
También conozco otros más atrevidos, que se dedicaron al contrabando de doble vía, llevando mercancías y sacando otras para vender en sus países, en Europa, en Estados Unidos y hasta en la misma Rusia, contribuyeron para convertir a Cuba en una ruina, sé saciaron a su antojo, la desvalijaron, otros se hicieron ricos en el jueguito.
"Que Viva La Revolución Cubana".
"Para los yankees, la coca y la yerba, para Raúl y Fidel, Vida Eterna".
Gritaban a todo pulmón.
Hoy, ésos delincuentes privan en serios.
Los encuentro en las redes despotricando en contra de Cuba rabiosamente.
Que lástima que habiendo estado en el fondo hayan llegado más abajo y solo por míseras monedas del Imperio que ayer criticaron, cuestionaron y hasta lucharon en su contra, porque en lo personal siempre fueron miserables, puesto que engañaron o mejor dicho se engañaron.
Hoy recuerdo todas las canciones de Joan Manuel Serrat que desnudan de cuerpo entero a ese tipo de personas, y termino parodiándolo:
"Entre Ésos Tipos y Yo, Hay Algo Personal"

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