Por Ernesto Heredia
Cuando Luis Abinader llegó al poder en 2020, lo hizo montado sobre un discurso de cambio, eficiencia y soluciones rápidas a problemas históricos que durante décadas han golpeado a la República Dominicana. Prometió enfrentar la corrupción, acabar con los apagones, devolver la seguridad ciudadana y transformar los servicios públicos. Hoy, casi seis años después, la realidad que vive la población dista mucho de aquella narrativa de campaña.





