30 de abril de 2026

La Minería a Cielo Abierto Responsable No Existe

Por José D. Sánchez

Mentirosos, oportunistas y Judas quienes la defienden.
Los conceptos emitidos en éste artículo aplican para todos los minerales, pero vamos a hacer hincapié en la extracción del oro, que es lo que tiene mayor presencia en la mesa de discusión hoy día.
La mayoría del oro que existe en la corteza terrestre proviene de colisiones de objetos con nuestro planeta desde el espacio exterior lejano y su origen data de alrededor de 4000 mil millones de años.
El 99% del oro en la tierra se encuentra a 3 mil kilómetros de profundidad.
Parte del oro restante se encuentra entre los 5 y 70 kilómetros de profundidad.
Otra cantidad se puede encontrar entre 100 y 500 metros en depósitos llamados epitermales.
También existe el oro aluvial que se puede encontrar en los lechos de los ríos y a profundidades de 10 a 20 metros, es el que produce el agua en su recorrido, desprendiendo granos, polvo y pepitas de alguna veta.
El oro se extrae principalmente con minería a cielo abierto, utilizando explosivos para la trituración de las rocas sin importar la edad geológica de las capas terrestres, luego se extraen con retroexcavadoras, camiones y todo tipo de maquinarias pesadas, al final hay que utilizar cianuro para su separación y mercurio para su amalgama.
El mercurio es uno de los 10 elementos más tóxicos existentes para los humanos, es además de los más tóxicos para el suelo y los acuíferos.
El cianuro es uno de los venenos más activos, con la ingestión simple de 50 a 100 miligramos causa la muerte a los humanos, las soluciones usadas en las mineras son hasta 5000 veces más concentradas.
En las fuentes acuíferas, su toxicidad es peor, con tan solo 0.05 mg/l provoca el envenenamiento de los peces y las especies acuáticas.
Cuando ésas aguas contaminadas con cianuro llegan al mar, dañan los arrecifes de coral y matan los microorganismos esenciales para preservar el equilibrio ecológico, ambiental y la vida.
La recuperación natural de La Naturaleza es asombrosa y rápida cuando el daño es superficial y solo se altera el suelo. Ejemplos simples:
1.- Cuando se crea un camino provisional para el paso de personas y animales, cuando deja de utilizarse en varios días, La Naturaleza lo cubre de yerbas y arbustos recuperando su espacio.
2.- Cuando a una carretera no se le da mantenimiento a las cunetas y comienza a usarse esporádicamente, en un mes encontramos yerbas y matorrales hasta en el asfalto.
3.- Cuando sacaron a los productores agrícolas de Valle Nuevo, lo visité 3 meses después y pude ver pinos nuevos de buen tamaño en los terrenos recuperados y las malezas y plantas habían ocupado más del 95% de dichos terrenos.
Los últimos retiros de Valle Nuevo sé hicieron en el 2023, los invito a visitar dicho valle, quienes no lo hayan hecho, para que sus ojos puedan ver ésa recuperación asombrosa de La Naturaleza.
Para recuperar mínimamente La Naturaleza eliminada o dañada por la minería, hay que invertir miles de millones de dólares y aún así, la contaminación por cianuro y mercurio dificulta su recuperación.
No existe minería a cielo abierto responsable, porque le quita a La Naturaleza SU CAPACIDAD DE RECUPERACIÓN y para volver a ser lo que fue necesita miles de millones de años.
Es como decirnos y querernos convencer que van a convertir en polvo desde 5 kilómetros de profundidad hasta su punto más alto El Pico Duarte y La Pelona y luego nos los van a devolver igual que como estaban.
¿Y, tan brutos somos o nos consideran?
La humanidad necesita comida, no necesita oro, eliminar los valles y montañas que producen alimentos necesitados por cientos de millones de personas para conseguir oro, es un crimen de lesa humanidad.
Existen 195 países y solo 10 acaparan casi la totalidad del oro extraído.
Con la extracción de oro estamos sacrificando 185 naciones para solo beneficiar 10, y como dice el refrán:

"Lo mucho, hasta Dios lo ve".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La Caracola agradece su disposición de contribuir con sus comentarios positivos, siempre basados en el respeto a los demás y en la ética de la comunicación popular.