Por Clemente Terrero*
Las vacunas son sustancias compuestas por antígenos microbianos, a concentraciones científicamente determinadas, con el fin de estimular el sistema inmune para que produzca inmunidad contra enfermedades infecciosas.
La inmunidad generada por las vacunas es producida por los linfocitos. El sistema de defensa del organismo humano tiene dos tipos de linfocitos, que son: los linfocitos B y los linfocitos T. Los linfocitos B son responsables de la inmunidad humoral y los linfocitos T, de la celular.
Los linfocitos son células inmunológicas que nacen en la médula ósea donde se mantienen hasta que se produce la diferenciación celular. Una parte madura dentro de la médula y se convierten en linfocitos B y otros migran hacia el timo, donde se convierten en linfocitos T.
Cuando los linfocitos se encuentran con los antígenos microbianos, desarrollan una memoria inmunológica con la que pueden identificar en el futuro a ese mismo agente infeccioso, neutralizarlo, si éste intenta volver a entrar al organismo. En el contacto con los antigenos, los linfocitos B producen unas proteínas llamadas anticuerpos, mientras que los linfocitos T forman las células asesinas (Killer).
Con esos dos mecanismos, la función inmunitaria tiene dos momentos, el primero es evitar la infección y el segundo es detener la invasión del agente infeccioso.
Primer momento de la función inmunitaria
El primer momento de la inmunidad generada por las vacunas, tiene que ver con la función de los anticuerpos. Los anticuerpos nacen con una memoria inmunológica que le permite identificar las proteínas de la espícula de los virus. Los anticuerpos pueden impedir que los virus se acoplen en los receptores de las células del epitelio del huésped.
Esta etapa de la inmunidad es de suma importancia porque el bloqueo del acoplamiento del virus con el receptor impide el inicio del proceso infeccioso, evitando el desarrollo de la enfermedad. Este es un principio de la inmunidad humoral en el objetivo del uso de las vacunas de Covid.
Sin embargo, las mutaciones que ha presentado el virus SARS- Cov-2, y el surgimiento de las variantes, ha producido cambios en las proteínas de la espícula que le permite evadir los anticuerpos post vacunales, de esa forma entrar al organismo del huésped y replicarse intensamente en las células respiratorias.
Tomando en cuenta que las vacunas que tenemos hoy, fueron hechas para la versiones antiguas del virus de Covid, los anticuerpos que éstas producen no reconocen a las nuevas variantes, pasan desapercibidas, causando infección en las personas vacunadas.
Ciertamente, las generaciones de vacunas que tenemos en estos momentos no tienen toda la capacidad de evitar la infección de la variante Ómicron, porque los anticuerpos que se generan no detectan las proteínas de la espícula de la misma. Por esa razón, la Ómicron está produciendo una intensa ola de contagio en todas las poblaciones del mundo, superando las variantes que le antecedieron.
La gente está preocupada porque estamos ante una situación inverosímil, que pone en riesgo la salud de las personas. Ante eso, el organismo tiene una opción funcional que veremos a continuación.
Segundo momento de la función inmunitaria
Cuando los microorganismos pasan la primera barrera de defensa, penetran y producen la infección, en ese momento se pone en funcionamiento la segunda etapa de la inmunidad, que son las células asesinas de la inmunidad celular.
A las células asesinas les corresponde enfrentar el avance del virus, destruyendo las células que están infectadas. Su función es evitar la propagación del agente infeccioso en el organismo, para evitar que la invasión provoque la reacción inflamatoria, que es la causa de la gravedad clínica de la enfermedad.
La alternativa de prevención frente a la variante Ómicron, es la inmunidad celular generada por las vacunas, la cual funciona como un ejército de segunda línea, destruyendo al virus, tras invadir nuestro organismo.
*El autor es infectólogo, director del Hospital Infantil Robert Reid Cabral.-
Excelente artículo sobre inmunidad.
ResponderEliminarExcelente
ResponderEliminarAl fin y al cabo estamos iguales, gracias a Dios que el omicron no produce infecciones graves.
ResponderEliminarExcelente.
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EliminarExcelente, una magnifica explicación
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