Por Virgilio Gautreaux P.
1-Introducción (1)
Sin duda alguna, la calle Uruguay es una vía
emblemática de la ciudad de Barahona. Es la vía más larga de la ciudad, a la
vez que “parte” por mitad el casco urbano de la Perla del Sur. Por décadas, fue
la calle más ancha del pueblo. Para generaciones de carajitos recorrer completa
su trayecto, era una verdadera hazaña, cuyo premio era un jarro de agua!!
En la calle Uruguay, a mediados de la década de los
años cincuenta del siglo pasado, estaban ubicadas tres clínicas, dos
consultorios médicos, panaderías, tiendas de confecciones y artículos diversos.
También estuvo el Banco Agrícola, una fábrica de bloks y mosaicos, hoteles, una
tienda de electrónica (Miguelito Lama y su hermano), un Club Libanés,
Sirio-Palestino, pulperías, la Compañía Dominicana de Teléfonos, el Colegio
Barney Morgan y su templo evangélico y un parque infantil.
Junto a estos diversos lugares y variadas
actividades, en las primeras cuatro cuadras de la vía se fueron asentando
numerosas familias tradicionales, entre las cuales estaban la Garrigó-Matos,
Patnella, Leguén, Díaz-Gross, Hazoury, Castillo-Ramírez, Khoury, Sabbag, Mota y
Teófilo Lama. También estaban las familias Cocco, Suberví, Ballast,
Díaz, Damirón, Mauricio González, Edelmiro de Vargas, Doña Candé Vargas,
Bienvenido Andújar y el Dr. Alcides Veloz.
Un poco
más arriba residía Don Teodosio Cuello y los Quezada. Luego una vivienda donde
residían varios hijos de Balén Féliz, los Nin y Los Lozano. La familia
Victoriá-Peguero residía en una casona grande de madera, donde hoy está ubicada
Caribe Tours. Don Teté Cuello y Toñé Pérez, también estaban en la calle
Uruguay.
En el trayecto comprendido entre las calles Duvergé y General Cabral, estaban localizadas las familias de Faroche Melgen,
de Miquín Lembert, de Guita Romero, la casa del Sr. Félix Pérez
Amador (Don Buchinche y sus hijos), una hermana de Viejito Dotel, los Ramírez
Pérez. Tambien en este tramo vivían los García, los De los Santos y la casa de
Don Enrique Jiménez. Los hermanos Elías, David y Rafael Lama, tenían su taller de
ebanistería en esta vía.
Dando un “pequeño salto” dentro de la
calle Uruguay barahonera de principios de la década de los años cincuenta
del siglo pasado, nos encontramos en su intersección con la hoy Avenida
Luperón, partiendo hacia arriba desde el colegio Barney Morgan, nos percatamos
que para ese tiempo la Uruguay hacia arriba era un camino de tierra, al cual se
le estaban construyendo los contenes. Estos trabajos eran lentos debido al
terreno duro y pedregoso, el cual se trabajaba con picos.
Sin embargo, ya en ambas márgenes de la vía residían varias familias,
entre las cuales estaban las casas de Jaime, Jorge Luis y Valencia Olmo, así
como la de Marino Matos. También estaban las viviendas de las familias Aquino,
Federico Medina (Fellé), los Corletto, Pasión Espinosa, Galarza, Aponte (con su taller de Mecánica) y Clovis Leguén (con su taller de
refrigeración).
Obviamente, con el paso del tiempo muchas de estas
familias “fundadoras” se marcharon a otros lugares, a la vez
que otros se mudaron a esta vía. Muchas viviendas fueron derribadas para dar
paso a diferentes establecimientos comerciales y empresas de servicios,
otorgándole a esta calle, su perfil actual.
2-La controversia en torno al origen del
nombre “URUGUAY”en
Barahona.
Los barahoneros, con orgullo han dicho durante
varias décadas que la designación de la vía tenía su origen en un testimonio
patriótico de parte del CRUCERO URUGUAY, en apoyo a la soberanía
dominicana, en ese momento ocupada por ordas del ejército norteamericano.
Específicamente, la versión más socorrida de la acción del buque uruguayo, era
la siguiente:
“El 28 de Septiembre de 1919 se aproxima al puerto
de Barahona el Crucero “Uruguay" para reabastecerse de carbón, llevando
colocada la bandera dominicana, recibiendo desde tierra la orden de los
invasores yanquis que la quitara y en su lugar colocara la bandera
norteamericana. El Capitán de la embarcación, Tomás Rodríguez Luis, se
negó a cumplir esta insólita orden, alegando que la Republica Dominicana “aunque
ocupada… sigue siendo un país soberano… La Bandera Dominicana no se arría”, continuó
con ella en el tope del palo mayor y prefirió cambiar de rumbo, dirigiéndose
entonces a Montego-Bay, Jamaica, a reabastecerse".
En honor a ese significativo y patriótico gesto -decían
los barahoneros- una importante calle de su ciudad lleva por
nombre “Uruguay”.
Sin embargo, el Sábado 10 de Marzo del 2018, en el
transcurso de un Seminario sobre Barahona y la Región Suroeste, realizado en la
Universidad Católica Tecnológica de Barahona -UCATEBA-, surgió el tema sobre el
origen o la motivación real que impulsó que el Ayuntamiento de Barahona
designara una calle con dicho nombre. Un barahonero interesado en el
esclarecimiento del caso formuló la pregunta al respecto.
De inmediato el Dr. Welner Darío Féliz y Féliz, uno
de los expositores del Seminario, explicó, de acuerdo a informaciones, que en las
primeras décadas del siglo pasado, el puerto del Municipio de Sánchez era muy
activo embarcando el cacao y otros productos provenientes de La Vega, San
Francisco de Macorís, Salcedo y otras demarcaciones de esa parte del Cibao. Por
esta razón, expresó, Sánchez mantenía excelentes relaciones fuera del
país, entre ellos con Uruguay.
Luego, el reputado intelectual e historiador
cabraleño, precisó que en Septiembre del 1921, un Ciclón afectó mucho el
muelle y la ciudad de Sánchez y que Uruguay cooperó solidariamente en la
reparación del puerto y el poblado, asimismo, también les asistió con
alimentos y medicinas. Entonces, en agradecimiento a este gesto, el
Ayuntamiento de Sánchez designó una calle con el nombre de dicho país y que
mediante su Circular #39 pidió a cada Municipio de la República Dominicana
que nombrara una de sus vías con el nombre de Uruguay. En atención a las
motivaciones planteadas en la solicitud -precisó el Dr. Féliz y Féliz-, el
Ayuntamiento de Barahona decidió acogerse a dicha propuesta y aprobó el 17 de
Febrero de 1922 cambiar el nombre de la calle La Industria, por el de
Uruguay. Por tanto, precisó que fue con motivo del citado ciclón y no
basado en un hecho patriótico, que se denominó la vía como Uruguay.
No obstante la solidez de los argumentos del
reputado intelectual e historiador, algunos de los presentes mostraron
suspicacia, pero a falta de elementos verificables en ese momento, no
replicaron la postura del Dr. Féliz.
En los días subsiguientes, yo meditaba sobre el
asunto y me cuestionaba el caso a partir de lo expresado por Welnel Féliz y la
postura de los barahoneros. Me encontraba bastante extraño que la gente de la
Perla del Sur creyera una falacia completa, con tantos detalles, con fecha,
nombre de la embarcación, de su capitán, etc, y que TODO
ESTO FUERA UNA HISTORIA INVENTADA, UNA MENTIRA. Eso me motivó a que iniciara algunas pesquisas.
En fecha posterior al evento en UCATEBA, el Lic.
Yassir Féliz, Director del periódico digital CABRALEÑO LAGUNERO Y VIEJAQUERO, vuelve a tratar el tema en un
artículo, y basándose en los argumentos del Dr. Welnel Féliz y tal vez
otras informaciones, reitera que la designación de la calle como URUGUAY en la ciudad de Barahona, NO tenía nada que ver con un reconocimiento a
acción patriótica alguna de un Crucero uruguayo, ni mucho menos, sino que la petición del Ayuntamiento del Municipio de Sánchez, se basaba
únicamente en la solidaridad uruguaya, luego del ciclón que afectó dicha
demarcación. A partir de ahí -afirma Yassir-, el Ayuntamiento barahonero
bautiza una de sus calles con el nombre Uruguay.
Yassir Féliz concluye su artículo con estas
categóricas palabras:
“Esta es la verdadera historia. Lo demás
es puro narcicismo de patriotismo exagerado”.
Ese epitafio tan contundente, confieso que me
impactó. Según el Director del medio digital cabraleño, se trataba de
una HISTORIA FALSA. De un invento patriotero de parte de los barahoneros.
Declaro que esta última expresión impulsó que me dispusiera a indagar un poco
más sobre el asunto, lo que emprendí de inmediato.
Para ello me tracé analizar los
planteamientos formulados en contra del origen patriótico de la
denominación de la calle:
Primer argumento: Fuertes vínculos
comerciales entre el puerto de Sánchez con la República Oriental del Uruguay:
Origen del Municipio de Sánchez
Emilio Demorizi, en su Obra Samaná, Pasado y Porvenir
(1945), señala que el 28 de Abril de 1886, unos 130 individuos del poblado de
Las Cañitas, ante el avance de la construcción del Ferrocarril y de su puerto,
solicitaron al Congreso Nacional su elevación de categoría, para dotarla de
nuevas instituciones y autoridades, frente a los importantes cambios económicos
y sociales que impulsarían las citadas infraestructuras. La demarcación fue
convertida por el Congreso en la Común de Sánchez al mes siguiente -el 31 de
Mayo-, siendo formalizado su nuevo status el 21 de Junio de ese mismo año.
Conforme a Demorizi, tren y muelle en operación, convirtieron la
demarcación “durante algunas décadas, en uno de los más importantes
centros comerciales de la República Dominicana”. Con mayor amplitud sobre el
impacto del ferrocarril Sánchez-La Vega, se refirieron también -entre
otros- Alfredo Hernández (La Vega en la Historia Dominicana Tomo-I-2016) y
Ricardo Hernández en la Revista CLIO No. 170 -de Julio-Diciembre 2005.
Vicente Tolentino Rojas cita en su libro escrito en
1944, Historia de la División Territorial -1494-1943, que con motivo de la
construcción en marcha del muelle y el local para Aduana, mediante la Ley No.
2325 del 8 de Mayo de 1885, quedó habilitado el puerto de Sánchez para
las operaciones generales de comercio de importación y exportación.
Lo cierto es que Sánchez, con la puesta en
operaciones del ferrocarril y el nuevo ordenamiento institucional, inicia un
importante proceso de cambios, que de inmediato atrajeron personas calificadas
de las provincias vecinas, así como extranjeros (europeos, árabes, etc) quienes
se radicaron en el nuevo polo desarrollista, por el cual durante varias décadas
se exportaba cacao, tabaco en rama, café, miel y otros rubros, provenientes de
La Vega, Moca, San Francisco de Macorís, Salcedo y otras localidades.
A los fines de indagar el aludido vínculo comercial
entre el puerto de Sánchez y Uruguay, lo primero que hice fue buscar en
Google la distancia entre República Dominicana y esa nación del Cono Sur,
observando que la separación entre ambas naciones es de casi 6,200 kilómetros.
Para ese entonces, los puertos dinámicos para nuestras exportaciones se
localizaban en Miami (1,330 KM), New Orleans (2,406 km) y Nueva York (2,423
km). También vimos que otra parte de nuestras ventas al exterior, se dirigían
por tradición hacia Europa.
Luego consulté “por arriba” las
estadísticas de la publicación Dominican Customs Receivership, correspondientes
a varios años, antes y después del 1920. Tomé los productos que se exportaban
por el puerto de Sánchez, principalmente cacao, tabaco y café, que constituían
el grueso de sus ventas externas, observando también que en 1915, un elevado
porcentaje de las exportaciones globales dominicanas de esos bienes, se dirigía
principalmente a Estados Unidos, donde iba el 98% del cacao, el 66% del café y
el 53% de tabaco. Los porcentajes restantes se vendían en Europa, sus
posesiones caribeñas y otros mercados.
Para el año 1918, de acuerdo al Dominican Customs
Receivership, el 81% de las exportaciones dominicanas se dirigía a EUA, el 5% a
Puerto Rico y un 7% a Inglaterra, Francia y Canadá. El resto se dirigía a
posesiones europeas del Caribe y a otras naciones. En lo que respecta a las
importaciones, en 1915, Estados Unidos suministraba el 80%, Inglaterra el 6%,
Puerto Rico 4%, Francia y Alemania el 2%. El 8% restante se distribuía entre
varios países.
Al revisar las cifras de nuestro comercio bilateral
con Estados Unidos, se observa una paulatina concentración. En 1913 las
exportaciones a norteamérica eran el 53% del total, las que para 1918
subieron al 81%. En ese mismo lapso de tiempo, las compras a EUA pasaron del 62
% al 84% de las importaciones totales. Asimismo, al revisar la Segunda Edición
del libro de Wilfredo Lozano, La dominación imperialista en la Republica
Dominicana, 1900-1930-, publicada en el año 2016 -chequeamos los cuadros Nos. 10 y
12 vinculados a la inversión extranjera en nuestro país, notando que los
capitalistas estadounidenses eran los principales dueños del capital foráneo.
De esta forma, por el lado del comercio y de la
inversión, no aparece rastro alguno de vínculos de República Dominicana, con la
República Oriental del Uruguay.
Es para 1925-1926, que localizamos intercambios
comerciales entre ambos países:
Comercio bilateral República Dominicana-Uruguay
(en US$)
|
Años
|
1925
|
1926
|
|
Exportación
|
35,677
|
15,105
|
|
Importación
|
64,804
|
21,462
|
|
Total
|
100,481
|
36,569
|
Fuente:
Luis O. Peynado-Directorio Industrial y Comercial-1928, págs. 61 y 65
Estos valores del comercio entre las dos naciones,
estaban muy por debajo del 1% del comercio global dominicano.
De igual modo, al revisar la tabla 7 del
Primer Censo Nacional de 1920 (pág. 146), para ver si había ciudadanos
uruguayos residiendo en las provincias de nuestro país, no encontramos
ninguno.
A pesar de no existir intercambios relevantes en el
plano de comercio e
inversión, existían vínculos de amistad entre ambos pueblos.
En efecto, en el libro de Enrique Deschamps, escrito en 1907, La República
Dominicana, Directorio y Guía General (y luego editado por la Sociedad
Dominicana de Bibliófilos en los años 1974 y 2003), localizamos que ya para
1907 Uruguay tenía acreditado en nuestro país como Cónsul Honorario, al Sr. J.
Parra Alba. En la Segunda Parte de esta obra localizamos en la Sección
Directorio Comercial de la Ciudad de Santo Domingo, que los hermanos Juan y
José Parra Alba tenían comercio en la calle General Cambiaso.
Revisando más adelante en el libro de Deschamps,
nos encontramos a Juan Parra Alba ligado al cacao y como consignatario de
buques (pág 116). Luego lo vemos como ferretero. También como fabricante de
hielo y fósforos (pag. 117). Figura como panadero en la pág.118. A su hermano
José lo localizamos en la pág. 117, como fabricante de Galletas y Fideos. Sin
duda alguna, ambos hermanos eran dos verdaderos emprendedores.
Como en el Directorio de Deschamps sólo figura el
nombre J. Parra Alba, asumimos que el Cónsul Honorario del Uruguay era Juan,
debido a la diversidad de sus actividades y a sus vínculos con la dinámica
naviera internacional, como consignatario de buques.
Varios
años después fue Cónsul Honorario del Uruguay el intelectual Fernando Escovar
Hurtado, el cual participó en varias jornadas en pro de la desocupación de
nuestro país. Sobre este personaje nos detendremos en una segunda entrega.





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