15 de junio de 2018

Barahona: Breve Historia de la Calle Uruguay (Parte 1)


Por Virgilio Gautreaux P.
 1-Introducción (1)
Sin duda alguna, la calle Uruguay es una vía emblemática de la ciudad de Barahona. Es la vía más larga de la ciudad, a la vez que “parte” por mitad el casco urbano de la Perla del Sur. Por décadas, fue la calle más ancha del pueblo. Para generaciones de carajitos recorrer completa su trayecto, era una verdadera hazaña, cuyo premio era un jarro de agua!!
La población tiene una inclinación desde su parte alta, hasta el inicio de la calle Uruguay, en el malecón barahonero. El largo declive era aprovechado por ciclistas, jóvenes en patines, carretillas y patinetas, los cuales alcanzaban cierta velocidad, mientras gritaban a los transeúntes. También motociclistas y choferes aprovechaban la pendiente para ahorrar un poco de combustible, apagando sus vehículos.
En la calle Uruguay, a mediados de la década de los años cincuenta del siglo pasado, estaban ubicadas tres clínicas, dos consultorios médicos, panaderías, tiendas de confecciones y artículos diversos. También estuvo el Banco Agrícola, una fábrica de bloks y mosaicos, hoteles, una tienda de electrónica (Miguelito Lama y su hermano), un Club Libanés, Sirio-Palestino, pulperías, la Compañía Dominicana de Teléfonos, el Colegio Barney Morgan y su templo evangélico y un parque infantil.
Junto a estos diversos lugares y variadas actividades,  en las primeras cuatro cuadras de la vía se fueron asentando numerosas familias tradicionales, entre las cuales estaban la Garrigó-Matos, Patnella, Leguén, Díaz-Gross, Hazoury, Castillo-Ramírez, Khoury, Sabbag, Mota y Teófilo Lama. También estaban las familias Cocco, Suberví, Ballast, Díaz, Damirón, Mauricio González, Edelmiro de Vargas, Doña Candé Vargas, Bienvenido Andújar y el Dr. Alcides Veloz.
Un poco más arriba residía Don Teodosio Cuello y los Quezada. Luego una vivienda donde residían varios hijos de Balén Féliz, los Nin y Los Lozano. La familia Victoriá-Peguero residía en una casona grande de madera, donde hoy está ubicada Caribe Tours. Don Teté Cuello y Toñé Pérez, también estaban en la calle Uruguay.
 
En el trayecto comprendido entre las calles Duvergé y General Cabral, estaban localizadas las familias de Faroche Melgen, de Miquín Lembert, de Guita Romero, la casa del Sr. Félix Pérez Amador (Don Buchinche y sus hijos), una hermana de Viejito Dotel, los Ramírez Pérez. Tambien en este tramo vivían los García, los De los Santos y la casa de Don Enrique Jiménez. Los hermanos Elías, David y Rafael Lama, tenían su taller de ebanistería en esta vía.
Dando un “pequeño salto” dentro de la calle Uruguay barahonera de principios de la década de los años cincuenta del siglo pasado, nos encontramos en su intersección con la hoy Avenida Luperón, partiendo hacia arriba desde el colegio Barney Morgan, nos percatamos que para ese tiempo la Uruguay hacia arriba era un camino de tierra, al cual se le estaban construyendo los contenes. Estos trabajos eran lentos debido al terreno duro y pedregoso, el cual se trabajaba con picos.
Sin embargo, ya en ambas márgenes de la vía residían varias familias, entre las cuales estaban las casas de Jaime, Jorge Luis y Valencia Olmo, así como la de Marino Matos. También estaban las viviendas de las familias Aquino, Federico Medina (Fellé), los Corletto, Pasión Espinosa, Galarza, Aponte (con su taller de Mecánica) y Clovis Leguén (con su taller de refrigeración).

Obviamente, con el paso del tiempo muchas de estas familias “fundadoras” se marcharon a otros lugares, a la vez que otros se mudaron a esta vía. Muchas viviendas fueron derribadas para dar paso a diferentes establecimientos comerciales y empresas de servicios, otorgándole a esta calle, su perfil actual.
2-La controversia en torno al origen del nombre “URUGUAY”en Barahona.

Los barahoneros, con orgullo han dicho durante varias décadas que la designación de la vía tenía su origen en un testimonio patriótico de parte del CRUCERO URUGUAY, en apoyo a la soberanía dominicana, en ese momento ocupada por ordas del ejército norteamericano. Específicamente, la versión más socorrida de la acción del buque uruguayo, era la siguiente:
“El 28 de Septiembre de 1919 se aproxima al puerto de Barahona el Crucero “Uruguay" para reabastecerse de carbón, llevando colocada la bandera dominicana, recibiendo desde tierra la orden de los invasores yanquis que la quitara y en su lugar colocara la bandera norteamericana. El Capitán de la embarcación, Tomás Rodríguez Luis, se negó a cumplir esta insólita orden, alegando que la Republica Dominicana “aunque ocupada… sigue siendo un país soberano… La Bandera Dominicana no se arría”, continuó con ella en el tope del palo mayor y prefirió cambiar de rumbo, dirigiéndose entonces a Montego-Bay, Jamaica, a reabastecerse".
En honor a ese significativo y patriótico gesto -decían los barahoneros- una importante calle de su ciudad lleva por nombre “Uruguay”.
Sin embargo, el Sábado 10 de Marzo del 2018, en el transcurso de un Seminario sobre Barahona y la Región Suroeste, realizado en la Universidad Católica Tecnológica de Barahona -UCATEBA-, surgió el tema sobre el origen o la motivación real que impulsó que el Ayuntamiento de Barahona designara una calle con dicho nombre. Un barahonero interesado en el esclarecimiento del caso formuló la pregunta al respecto.
De inmediato el Dr. Welner Darío Féliz y Féliz, uno de los expositores del Seminario, explicó, de acuerdo a informaciones, que en las primeras décadas del siglo pasado, el puerto del Municipio de Sánchez era muy activo embarcando el cacao y otros productos provenientes de La Vega, San Francisco de Macorís, Salcedo y otras demarcaciones de esa parte del Cibao. Por esta razón, expresó,  Sánchez mantenía excelentes relaciones fuera del país, entre ellos con Uruguay.
Luego, el reputado intelectual e historiador cabraleño, precisó que en Septiembre del 1921, un Ciclón afectó mucho el muelle y la ciudad de Sánchez y que Uruguay cooperó solidariamente en la reparación del puerto y el poblado, asimismo, también les asistió con alimentos y medicinas. Entonces, en agradecimiento a este gesto, el Ayuntamiento de Sánchez designó una calle con el nombre de dicho país y que mediante su Circular #39 pidió a cada Municipio de la República Dominicana que nombrara una de sus vías con el nombre de Uruguay. En atención a las motivaciones planteadas en la solicitud -precisó el Dr. Féliz y Féliz-, el Ayuntamiento de Barahona decidió acogerse a dicha propuesta y aprobó el 17 de Febrero de 1922 cambiar el nombre de la calle La Industria, por el de Uruguay. Por tanto, precisó que fue con motivo del citado ciclón y no basado en un hecho patriótico, que se denominó la vía como Uruguay.
No obstante la solidez de los argumentos del reputado intelectual e historiador, algunos de los presentes mostraron suspicacia, pero a falta de elementos verificables en ese momento, no replicaron la postura del Dr. Féliz.
En los días subsiguientes, yo meditaba sobre el asunto y me cuestionaba el caso a partir de lo expresado por Welnel Féliz y la postura de los barahoneros. Me encontraba bastante extraño que la gente de la Perla del Sur creyera una falacia completa, con tantos detalles, con fecha, nombre de la embarcación, de su capitán, etc, y que TODO ESTO FUERA UNA HISTORIA INVENTADA, UNA MENTIRA. Eso me motivó a que iniciara algunas pesquisas.
En fecha posterior al evento en UCATEBA, el Lic. Yassir Féliz, Director del periódico digital CABRALEÑO LAGUNERO Y VIEJAQUERO, vuelve a tratar el tema en un artículo, y basándose en los argumentos del Dr. Welnel Féliz y tal vez otras informaciones, reitera que la designación de la calle como URUGUAY en la ciudad de Barahona, NO tenía nada que ver con un reconocimiento a acción patriótica alguna de un Crucero uruguayo, ni mucho menos, sino que la petición del Ayuntamiento del Municipio de Sánchez, se basaba únicamente en la solidaridad uruguaya, luego del ciclón que afectó dicha demarcación. A partir de ahí -afirma Yassir-, el Ayuntamiento barahonero bautiza una de sus calles con el nombre Uruguay.
 Yassir Féliz concluye su artículo con estas categóricas palabras: 
“Esta es la verdadera historia. Lo demás es puro narcicismo de patriotismo exagerado”.

Ese epitafio tan contundente, confieso que me impactó. Según el Director del medio digital cabraleño, se trataba de una HISTORIA FALSA. De un invento patriotero de parte de los barahoneros. Declaro que esta última expresión impulsó que me dispusiera a indagar un poco más sobre el asunto, lo que emprendí de inmediato.
Para ello me tracé analizar los planteamientos formulados en contra  del origen patriótico de la denominación de la calle: 
Primer argumento: Fuertes vínculos comerciales entre el puerto de Sánchez con la República Oriental del Uruguay:
 Origen del Municipio de Sánchez
Emilio Demorizi, en su Obra Samaná, Pasado y Porvenir (1945), señala que el 28 de Abril de 1886, unos 130 individuos del poblado de Las Cañitas, ante el avance de la construcción del Ferrocarril y de su puerto, solicitaron al Congreso Nacional su elevación de categoría, para dotarla de nuevas instituciones y autoridades, frente a los importantes cambios económicos y sociales que impulsarían las citadas infraestructuras. La demarcación fue convertida por el Congreso en la Común de Sánchez al mes siguiente -el 31 de Mayo-, siendo formalizado su nuevo status el 21 de Junio de ese mismo año. Conforme a Demorizi, tren y muelle en operación, convirtieron la demarcación “durante algunas décadas, en uno de los más importantes centros comerciales de la República Dominicana”. Con mayor amplitud sobre el impacto del ferrocarril Sánchez-La Vega, se refirieron también -entre otros- Alfredo Hernández (La Vega en la Historia Dominicana Tomo-I-2016) y Ricardo Hernández en la Revista CLIO No. 170 -de Julio-Diciembre 2005.
Vicente Tolentino Rojas cita en su libro escrito en 1944, Historia de la División Territorial -1494-1943, que con motivo de la construcción en marcha del muelle y el local para Aduana, mediante la Ley No. 2325 del 8 de Mayo de 1885, quedó habilitado el puerto de Sánchez para las operaciones generales de comercio de importación y exportación. 
Lo cierto es que Sánchez, con la puesta en operaciones del ferrocarril y el nuevo ordenamiento institucional, inicia un importante proceso de cambios, que de inmediato atrajeron personas calificadas de las provincias vecinas, así como extranjeros (europeos, árabes, etc) quienes se radicaron en el nuevo polo desarrollista, por el cual durante varias décadas se exportaba cacao, tabaco en rama, café, miel y otros rubros, provenientes de La Vega, Moca, San Francisco de Macorís, Salcedo y otras localidades. 
A los fines de indagar el aludido vínculo comercial entre el puerto de Sánchez y Uruguay, lo primero que hice fue buscar en Google la distancia entre República Dominicana y esa nación del Cono Sur, observando que la separación entre ambas naciones es de casi 6,200 kilómetros. Para ese entonces, los puertos dinámicos para nuestras exportaciones se localizaban en Miami (1,330 KM), New Orleans (2,406 km) y Nueva York (2,423 km). También vimos que otra parte de nuestras ventas al exterior, se dirigían por tradición hacia Europa. 
Luego consulté “por arriba” las estadísticas de la publicación Dominican Customs Receivership, correspondientes a varios años, antes y después del 1920. Tomé los productos que se exportaban por el puerto de Sánchez, principalmente cacao, tabaco y café, que constituían el grueso de sus ventas externas, observando también que en 1915, un elevado porcentaje de las exportaciones globales dominicanas de esos bienes, se dirigía principalmente a Estados Unidos, donde iba el 98% del cacao, el 66% del café y el 53% de tabaco. Los porcentajes restantes se vendían en Europa, sus posesiones caribeñas y otros mercados.
Para el año 1918, de acuerdo al Dominican Customs Receivership, el 81% de las exportaciones dominicanas se dirigía a EUA, el 5% a Puerto Rico y un 7% a Inglaterra, Francia y Canadá. El resto se dirigía a posesiones europeas del Caribe y a otras naciones. En lo que respecta a las importaciones, en 1915, Estados Unidos suministraba el 80%, Inglaterra el 6%, Puerto Rico 4%, Francia y Alemania el 2%. El 8% restante se distribuía entre varios países.
Al revisar las cifras de nuestro comercio bilateral con Estados Unidos, se observa una paulatina concentración. En 1913 las exportaciones a norteamérica eran el 53% del total, las que para 1918 subieron al 81%. En ese mismo lapso de tiempo, las compras a EUA pasaron del 62 % al 84% de las importaciones totales. Asimismo, al revisar la Segunda Edición del libro de Wilfredo Lozano, La dominación imperialista en la Republica Dominicana, 1900-1930-, publicada en el año 2016 -chequeamos los cuadros Nos. 10 y 12 vinculados a la inversión extranjera en nuestro país, notando que los capitalistas estadounidenses eran los principales dueños del capital foráneo.
De esta forma, por el lado del comercio y de la inversión, no aparece rastro alguno de vínculos de República Dominicana, con la República Oriental del Uruguay. 
Es para 1925-1926, que localizamos intercambios comerciales entre ambos países: 
       Comercio bilateral República Dominicana-Uruguay



                                         (en US$)

   Años
1925
1926
Exportación
35,677
15,105
Importación
64,804
21,462
Total
100,481
36,569
Fuente: Luis O. Peynado-Directorio Industrial y Comercial-1928, págs. 61 y 65

Estos valores del comercio entre las dos naciones, estaban muy por debajo del 1% del comercio global dominicano.
De igual modo, al revisar la tabla 7 del Primer Censo Nacional de 1920 (pág. 146), para ver si había ciudadanos uruguayos residiendo en las provincias  de nuestro país, no encontramos ninguno. 
A pesar de no existir intercambios relevantes en el plano de comercio e
inversión, existían vínculos de amistad entre ambos pueblos. En efecto, en el libro de Enrique Deschamps, escrito en 1907, La República Dominicana, Directorio y Guía General (y luego editado por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos en los años 1974 y 2003), localizamos que ya para 1907 Uruguay tenía acreditado en nuestro país como Cónsul Honorario, al Sr. J. Parra Alba. En la Segunda Parte de esta obra localizamos en la Sección Directorio Comercial de la Ciudad de Santo Domingo, que los hermanos Juan y José  Parra Alba tenían comercio en la calle General Cambiaso.
Revisando más adelante en el libro de Deschamps, nos encontramos a Juan Parra Alba ligado al cacao y como consignatario de buques (pág 116). Luego lo vemos como ferretero. También como fabricante de hielo y fósforos (pag. 117). Figura como panadero en la pág.118. A su hermano José lo localizamos en la pág. 117, como fabricante de Galletas y Fideos. Sin duda alguna, ambos hermanos eran dos verdaderos emprendedores.
Como en el Directorio de Deschamps sólo figura el nombre J. Parra Alba, asumimos que el Cónsul Honorario del Uruguay era Juan, debido a la diversidad de sus actividades y a sus vínculos con la dinámica naviera internacional, como consignatario de buques.
Varios años después fue Cónsul Honorario del Uruguay el intelectual Fernando Escovar Hurtado, el cual participó en varias jornadas en pro de la desocupación de nuestro país. Sobre este personaje nos detendremos en una segunda entrega.

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