Por Carlos Darío Sousa*
En la arquitectura, con las
edificaciones rectilíneas y simétricas imitando a Grecia y Roma cargadas de
serenidad y buscando el equilibrio: ¿Signos fálicos?
En la escultura, la expresividad,
realismo, armonía del
cuerpo humano. Quizás en esto la influencia de los
griegos fue evidente sobre todo, en los
desnudos.
La obra más importante del
Renacimiento es, sin duda, “La Divina Comedia”, obra alegórica en la que Dante,
su autor, que busca finalmente el paraíso en compañía de su amada Beatriz.
Aunque previamente, en paseo por el canto V del infierno, círculo donde están
los lujuriosos.
En el canto XX, también del
infierno, donde están los impostores, encontramos esto:
“Ese es Teresías que cambió
semblante,
y mudando aun los miembros más
sutiles
trocóse en hembra, de varón
pujante”.
En el canto XVII de El
Purgatorio: Virgilio demuestra a su alumno “Que el amor es principio de todo
virtud y de todo vicio”
En el canto XVIII, le explica la
naturaleza del amor, y cómo puede el alma con la razón y el libre albedrío
dominar los apetitos”
El XXII está dedicado a lo que se
embrutecieron con las obscenidades.
El canto VIII de El Paraíso: sube
el poeta a la estrella Venus, que embellece el cielo tercero, y ve la gloria de
los que consiguieron dominar la pasión del amor a que fueron inclinados.
Ahora, si usted quiere disfrutar
de temas amorosos subidos de tono y profanos, entonces le recomiendo “El
Decamerón”, de Giovanni Bocaccio, donde es frecuente el tema de mujeres que
engañan a sus maridos, de monjas “cachondas” y curas salidos y calentorros.
Aunque con el que más de uno goza, es con el cuento de “Meter el Diablo en el
Infierno”, con su forma creativa del uso del lenguaje para tener sexo.
La literatura española tiene
también sus aportes importantes dentro del género. “El Siglo de Oro” aporta a
la literatura universal muchos de los paradigmas con los que se va a
desarrollar a partir de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, de
Miguel de Cervantes, con la que inicia la novela moderna. En otro género quizás
tenemos que empezar con “La Celestina”, de Fernando de Rojas, la tragicomedia
de Calisto y Melibea; siguiendo con “La Lozana Andaluza”, de la que saldría la
película del mismo nombre; la novela picaresca, el anónimo “El Lazarillo de
Tormes”.
Inés de Santa Cruz y Catalina
Ledesma, son nombres que no les dicen nada a la mayoría de los lectores. Sobre
ellas se llevó a cabo un juicio por lesbianismo en junio de 1603. Una monja
beata y su compañera fueron apresadas y juzgadas por “bujarronas”, y porque
“trataba la una con la otra carnalmente con un artificio de caña en forma de
natura de hombre”, según consta en documentos de la época. Si quiere ampliar,
búsquese el documento dado por Federico Garza Carvajal.
El escritor y amigo, Don Álvaro
Cunqueiro, en su “Vida y Fugas de Fanto Fantini”, nos refiere el caso de un
obispo masturbador de perros y un caballo políglota muy enamoradizo, y “Las
soledades de Donna Cósima Bruzzi”, a la que casaron mozuela y cuyo marido,
antes de cumplir con ella, tenía que jugar una partida de ajedrez y ganarla.
También les recomiendo
“Diccionario Secreto” y “El Cipote de Archidona”, del Novel de Literatura
Camilo José Cela. Y si este autor les
resulta poco, entonces les recomiendo el catálogo de la editora “La Sonrisa
Vertical”, que es un homenaje a la narrativa erótica.
Las obras de Walt Whitman, es
especialmente cruda en algunos de sus poemas, como es en sus libros “Hojas de
Hierba”, o en “Yo Canto el Cuerpo Eléctrico”, y de este, esto: “Me he dado
cuenta de que basta estar con los que uno quiere, /Me basta demorarme al
atardecer con aquellos quiero, /Me basta sentir cerca la hermosa carne, la
carne que es curiosa, que respira, que ama. /¿Pasar entre la gente y tocar
alguno, o rozar con el brazo el cuello de un hombre o de una mujer, no es
mucho?
La literatura sobre el tema que
tratamos, realizada por dominicanos, no es exclusiva, ¡qué pena!, de JR. Pedro
Peix “escandalizó” la hipócrita sociedad dominicana con su “El placer está en
el último piso”.
Pedro Vergés, en “Sólo Cenizas
Hallarás (bolero)”, premio Blasco Ibañez, 1980. Aunque es una novela
capitalina, por tal motivo, las relaciones personales tienen un sentido
diferente, el Santo Domingo de inicios de los sesenta, donde prevalecen los
valores de una sociedad rural, conjuntamente con los de la gran urbe y la
liberalidad que esto arrastra, incluyendo los sexuales.
Con Andrés L. Mateo y su “El
Violín de la adúltera”, novela en forma de diario, que nos lleva a las
angustias de un hombre que cree que su mujer le es infiel. Y el “cerebro” que
se forma viendo, pensando, elucubrando sobre unas tetas, las de Ligia
Montesanto, que por el apellido, más bien nos lleva a otro sitio.
“Así es como la pierdes”, de
Junot Díaz, donde los amores de un joven con Magda, y de otro con Nilda, otro
con Alma, o Miss Lora, o La Flaca. Y así a cada rato con nombres propios, pero
siempre, o alguna vez en el día, ya sea mañana, tarde o noche, alguien está en
la cama fornicando.
“13 Cuentos Sucios”, de Henrri
Cuello R., del que tengo una referencia aparte. Sólo para indicar que el autor
es Barahonero, y que también tiene sus cuentos “subidos”, tanto que a los mejor
lo que dice y como lo dice, que algunos haga un mohín de disgusto o de mala
gana.
Sé que quedan muchos autores que
han tratado el tema y construido verdaderos monumentos en novelas, poesías y
cuentos. Es más, me quedan las canciones, en especial los boleros donde por más
que el reloj no marque las horas, siempre hay espacio para amanecer entre tus
brazos para poder decir que la última noche que pasé contigo quisiera olvidarla
pero no he podido.
Eso sí, peor para el que no le
guste, o se sienta incómodo con ese lenguaje. Ahora, yo prefiero esa forma, a
la mojigatería o a la perpetua vacuidad del lenguaje político.
*El autor es catedrático universitario.-

No hay comentarios:
Publicar un comentario
La Caracola agradece su disposición de contribuir con sus comentarios positivos, siempre basados en el respeto a los demás y en la ética de la comunicación popular.