28 de abril de 2015

¿Qué Hace su Iglesia con el Diezmo?

Por Alejandro Santana
Es posible que sea empleado en las necesidades propias del local y es comprensible, pues todo el que pertenece a sindicatos, logias, iglesias y otros grupos organizados, debe contribuir con su sustento.
No creo que haya reglas específicas para el empleo de los fondos que los miembros de una iglesia aportan del diez por ciento de su sueldo.
No estoy en condiciones de mezclarme en esos asuntos,
pero me ha llamado la atención una nota que comparte la locutora, abogada y estudiante de periodismo, Alexa Lora, sobre un pastor que emplea esos recursos para aliviar la vida a sus feligreses.
La noticia fechada en Brasil, da cuenta de que el pastor de una iglesia emplea esos recursos en la construcción de casas para hermanos carentes de  techo.
¡Qué bien!, y hay que aplaudirlo, pues ha surgido un pastor que ha identificado a su prójimo, al que está en su entorno, al que está necesitado.
En la obra participan varios hermanos que aportan su tiempo y conocimientos de forma gratuita, son solidarios con sus hermanos necesitados.
Siempre he tenido en mi interior esa forma y manera de ser solidario, he creído que desde las iglesias se pueden hacer grandes obras  que beneficien a sus hermanos, no juntarse para comprarle una jipeta a un pastor, que en muchos casos deja de usar y se la traspasa a un familiar.
La solidaridad entre hermanos es algo muy bonito, pero la solidaridad volcada en quienes tienen necesidades perentorias como la de un techo, una cama, la comida de la semana, medicamentos para los enfermos y otras necesidades  básicas,  es una manifestación de amor.
Hay iglesias que tienen muchos hermanos que aportan mensual, semanal o quincenal con el diezmo y hasta con otros gastos que les dicen que existen.
¿Por qué no nos hacemos sinceros, humanos, cristianos de verdad y visualizamos esas necesidades de hermanos y comenzamos a trabajar para solucionarlas, en nombre de Dios?
Es decir, que el diezmo no sólo sirva para uso de las cosas que el pastor entienda, que se formen consejos de ancianos que visualicen las necesidades de hermanos y se establezca un orden de prioridad y se vaya en auxilio  de quienes están dentro de esa categoría.
Si nuestras iglesias lo vieran de ese modo, serian mejores centros de reunión de hermanos, de creyentes, de necesitados y serian una buena hermandad.
Lo que planteo no sería tan difícil, sólo tenemos, o mejor dicho, tienen los que se dicen pastores de almas, que observar en su alrededor cuál es su prójimo con necesidad, plantearlo en los cultos y de seguro muchos contribuirían.

Esta sería una buena iniciativa pastores, ¿cuál se anima y comienza a actuar poseído del amor de Cristo? Háganlo, pero con honestidad, y sus iglesias serian mejores templos de adoración.

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