Por Carlos Darío Sousa*
Podemos estar o no de acuerdo con
lo que escribe y de cómo escribe. No nos está remitiendo a una realidad
diferente ni nueva en el quehacer humano.
Si nos remontamos a la época en
que la escritura empezó a sustituir la tradición oral, nos vamos a encontrar
referencias al sexo y de las actividades que se desencadenan alrededor del
acto. Por algún motivo, la población mundial sigue creciendo y siguen
existiendo desviaciones, a pesar de los frenos Malthusianos.
En su recopilación de “Voces de
Oriente”, Ed. Porrúa, 1990, Ángel Ma. Garay K. nos brinda un amplio panorama de
los pensamientos, o los poemas, escritos en tablillas de barro y recolectadas y
traducidas de la escritura cuneiforme desde el año 1852, y que nos coloca de
lleno en sociedades como la Sumeria, en Arcadia, en Ugarit, Hittitas, Aram y
Arabia, o en el Egipto de la escritura demótica.
En “Canto de Amor de Sumeria”,
poema hallado en Nipur, sin fecha conocida, dice como sigue:
Dio a luz ella y él es bello.
La virgen del vino dio a lkus
¡Dulce vino hecho de dátiles!
Su seno es vino de dátiles,
Vino de dulce sabor,
Su beso es vino de dátiles,
Vino de dulce sabor.
El me amó y se dio a mí
Él me amó, él me amó
De Acadia, “Normas de vida
moral”: “No te cases con ramera: tuvo seis mil maridos”. “La mujer que se
entregó a Istar no tiene medida en su entrega”.
De Egipto: “Cantos de amor”.
“Amado mío, amado mío, mi corazón arde por ti. Tú lo pusiste en el ser. Te
digo: Mira lo que hago…”
Este es un poema árabe de “Cantos
de Amor Árabe”:
Besar tus ojos es embriagarme con
almizcle
Impregnada de olor a tu piel.
Abrazarte es sentir el desmayo,
El de rama de sauce que al viento
y al aguacero se doblega.
Besar tu boca es quedar ebrio,
Sin haber probado el vino.
Cuando amanece la belleza se mira
en el espejo
Y se declara esclava de tu
hermosura.
No sabemos a ciencia cierta
cuándo fue escrito, pero lo cierto es que en el antiguo Testamento nos
encontramos “El cantar de los Cantares”, que deja muy poco espacio para no
imaginar otra cosa, que la cosa, o como decía el vendedor de botellas de
damajuana: la cosa para la cosa. “¡Oh, si él me besara con besos de su boca!
Porque mejores son tus amores que el vino”. “Tus dos pechos, como gemelos de
gacela, que se apacientan entre linos”.
Lo que podemos llamar como
literatura erótica e imágenes cargadas de sexualidad explícita, existe desde
que el ser humano fue capaz de plasmar esa realidad.
Los griegos, a veces tan
desbordantes, y siempre tan pioneros, (en su literatura están reflejadas todas
las actividades humanas). Pues de ellos es que provienen todos los motivos, si
lo prefieres, argumentos, de la literatura universal: el amor, el odio, la
fidelidad y la infidelidad, la guerra y la paz, la tragedia, el honor, la
aventura, el lesbianismo, la homosexualidad, la virginidad, y “cien” temas más.
En la obra de teatro de
Aristófanes, “Lisistrata”, vamos a encontrar una buena dosis de erotismo –y de
política también-, aunque para obscenos están los poemas de Sotades. Aunque el
trasciende también porque se le atribuye la invención de los polindromos.
El problema de concretar las
costumbres sexuales de Grecia a veces es difícil, porque es separar la
mitología de la realidad, y mucho más difícil es compararla o contrastarlas con
las costumbres existentes en la actualidad. Aunque se puede ver, que ya
entonces, y mucho antes, existía la prostitución.
Si pasamos a Roma, el desborde es
absoluto. La promiscuidad fue un signo evidente de esa sociedad. Las relaciones
sexuales fuera y dentro de las parejas siempre fueron evidentes y normales.
Las prácticas sexuales entre las
clases dirigentes o entre los emperadores, hoy podríamos calificarlas de
depravadas. Tiberio, Nerón, Calígula, Adriano, fueron maestros en prácticas que
van desde la felación a la pederastia.
En las ruinas de Pompeya han
quedado plasmadas en muros de muchos de sus edificios, murales con imágenes que
no dejan espacio para la especulación.
La India antigua nos legó dos de
los libros con literaturas e imágenes más importantes, relativo a las
prácticas, o manuales sexuales. Me refiero al “Kamasutra” y el “Ananga Ranga”.
Este es un libro de instrucciones que hasta te dice lo mejor hora y
prologómenos para practicar el sexo dependiendo de la fecha y hora de tu
nacimiento. El otro, por decirlo con términos actuales, es un libro de
“Números”.
La poesía clásica japonesa, los
“haiki”, cargadas de metáforas y que muchas veces eran escritas por mujeres
tenemos ingente cantidad de ellas, como refiere Carlos Rubio en su libro “El
Pájaro y la Flor”, Alianza Literatura, 2011. Pero donde también encontramos a
Ariwara Narihirael Don Juan japonés, a quien la poetisa Izumi Shikibu
(976-1025) refiere en su diario ¡Aquí tumbada con mi cabello negro alborotado!
¿Cómo añoro la mano de quien la acariciaba?
Con la difusión del cristianismo
se van introduciendo normas morales que van a cambiar el sentido, no a
eliminar, las relaciones sexuales. Esas normas morales, provenientes de las
tablas mosaicas, serán recogidas y ampliadas, marcando una pauta a la sociedad
de entonces. Por ejemplo: “no fornicar”, “no desear la mujer de tu prójimo”,
que en la literatura ni en la pintura tendrá peso específico, a pesar de venir
rondando por ahí mismo la censura que impone “La Inquisición”.
*El autor es catedrático universitario.-
*El autor es catedrático universitario.-

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