Por Manuel Núñez
2. Los propósitosdel Proyecto presentado por el Poder Ejecutivo
Tres han sido los objetivos del Proyecto de Naturalización de extranjeros inscritos irregularmente en el Registro Civil.
2) decidieron motus proprio ampliar de manera ilimitada los beneficios de la naturalización. Incluyeron a todas las personas que, hallándose en circunstancias semejantes, habían logrado dotarse de papeles sin validez ante la Junta Central Electoral . Es a estas personas a las que refiere el literal b, cap.1 . El artículo 3, nos dice con una redacción oblicua que, en caso de que se demuestre, que el beneficiario no fue responsable de su propia declaración fraudulenta, será incluido en el proyecto de naturalización.El artículo 4 (cap. 1) ordena a la Junta Central Electoral que reconozca las identidades y los números de cédula de las personas incluidas en ese régimen especial. Los del literal a y b. Dicho sin tapujos, que reconozca como válidas los documentos falsificados.
3) Se crea con el capítulo 3, un mecanismo permanente de naturalización para cualquiera de las categorías migratorias, sin hacer distingo entre gente con permiso y gente con residencia permanente: trabajador temporero, estudiantes, trabajadores contratados, etc., con dos años en cualquiera de esas categorías, los candidatos podrán optar por la naturalización ordinaria. ( Consúltese Artículo 8). Con esta medida verdaderamente inconcebible, las personas incluidas en el Plan de Regularización podrán naturalizarse en tan sólo (2) años como dominicanos. Se ha comprobado que las ONG han introducido un tropel de parturientas en los hospitales dominicanos. Sólo el año pasado, 2013, nacieron 52.000 niños; en el 2012, 48.000. A todos esos descendientes de extranjeros no residentes y a los incluidos en el Plan de Regularización se le ha creado el mecanismo para que, sin documentación alguna de su país, puedan naturalizarse en dos años como dominicanos.
Si esto no es una fusión, ¿Qué es, entonces, la fusión?
Si llegare aplicarse la Ley que acaban de aprobar sin leerla, los honorables diputados, la República Dominicana desaparecerá como país independiente. Perderá, definitivamente, el control de su destino. Porque le traspasaría a esa masa cohesionada de votantes la decisión de elegir a las autoridades, y crearía la kerkaporta, esa puertecilla que produjo el hundimiento de Constantinopla, y su posterior desaparición por invasiones que se ensañaron sobre ella sin consideraciones de ningún tipo.
El patriotismo constitucional
En algún pasaje, Stefan Zweig, nos dice que los pueblos no suelen darse cuenta cuando viven los grandes momentos históricos. Los acontecimientos verdaderamente extraordinarios han sido vividos como una jornada ordinaria. El 25 de septiembre de 1963, un grupo de hombres decidió sepultar la Constitución. Derrocaron el único Gobierno democrático después de 31 años de oprobiosa dictadura, el gobierno del grande y humano Juan Bosch. ¡Ay, don Juan, cómo lo echamos de menos!
Los traidores a la Constitución, al igual que los golpistas de ayer, se apoyaron en el poder extranjero para aplastar la soberanía del pueblo dominicano. Los acontecimientos ocurrieron sin derramamientos de sangre, sin ninguna baja,sin que se produjeran manifestaciones. A los dos meses, en las Manaclas, se levantó Manolo Tavárez Justo junto un pequeño grupo de valientes que asumieron aquel 25 de noviembre de 1963, el decoro de toda la nación. Y la vida no se detenía; proseguía su agitado curso, como decía entonces el infaltable Rodrillito. Dos años después, los dominicanos al vivir las proporciones del engaño, hicieron gala de un patriotismo constitucional, de cual nos sentimos plenamente orgullosos.
El 24 de abril de 1965 se levantaron en armas para hacer respetar la Constitución, el pacto sagrado que une a todos los dominicanos, para devolverle el Gobierno al Presidente Bosch y para desempeñar un papel inolvidable en la historia de los últimos cincuenta años. ¡Qué grande es el pueblo dominicano! ¡Qué triste es que sus dirigentes no estén a la altura de su gloria! Un pueblo de valientes, gobernado por dirigentes que temen defender su honor, su historia, su territorio. ¡Que se avergüenzan de ejercer su soberanía! Un pueblo extraordinario para el cual el patriotismo constitucional no es un cántaro vacío.
Para el pueblo dominicano no es aceptable, por más dialéctica que empleen los traidores, que las maniobrasde un grupo de hombres, apoyado en el intervencionismo internacional, destruya los resultados históricos de nuestra propia Independencia de 1844.
La disolución de la República Dominicana ¡ No es aceptable!
Sobre esta moribunda Constitución, que sus señorías, honorables legisladores de la República, habéis enterrado, invito a los dominicanos a entonar el himno del patriotismo constitucional, escrito por el insigne y nunca olvidado Aníbal de Peña:
A luchar, soldados valientes,
Que empezó la Revolución
A imponer los nobles principios
Que reclama la Constitución.
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