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15 de mayo de 2017

¡Ayuden, por favor!

Por Nélsido Herasme
En el sector donde residimos, al carecer de lo imprescindible para el desarrollo y al no tener autoridades locales que nos sirvan de apoyo, los vecinos se vieron en la perentoria necesidad de crear el Comité de Amigos del Barrio 27 de Febrero (Cabf), una Organización No-Gubernamental (ONG) establecida en el marco de la Ley 122-05 y de los reglamentos establecidos
por la Alcaldía del Distrito Nacional, como entidad sin fines de lucro, compuesta por residentes y personas voluntarias de la barriada, localizada en el corazón de la Circunscripción 3 de la capital.
Con casi 3 años de existencia, el Cabf vela por el adecuado suministro de los servicios públicos y el desarrollo integral de su vecindad, realizando actividades que promueven la salud, la educación, la protección del medio ambiente y los valores morales.
A pesar de su titánica lucha por mejorar las condiciones materiales de existencia de sus moradores, en materia de salud, educación y de acciones de protección y defensa del medio ambiente, está institución no recibe ayuda de entidades públicas ni privadas, muy a pesar de las solicitudes de petición que por escrito se le han hecho a instituciones oficiales.
No tiene justificación alguna que una organización de la sociedad, como el Cabf del barrio 27 de Febrero, se pase el año entero desarrollado actividades y eventos y a cambio no reciba el cariño y la ayuda de los que si pueden.
El 27 de Febrero es un barrio pujante de cuyo seno han salidos sacerdotes, altos oficiales militares y policiales, deportistas de todas las disciplinas, artistas y profesionales por montón, pero vive en tinieblas, debido a las largas horas de apagones.
En el ámbito de la sanidad, enfatiza en la planificación familiar, salud sexual reproductiva, prevención de la TB, ITS, VIH y el SIDA y en la prevención de embarazos en adolescentes, una de las causales de la deserción escolar.
La campaña Una Mochila Para el Estudiante de mi Barrio”, es otro de los eventos que realiza el Cabf cada año, favoreciendo con mochilas y accesorios escolares a cientos de niños, las cuales son donadas por comerciantes y vecinos del sector, acción con la que cumplen el sueño de hacer feliz a un niño y de paso aliviar la carga económica de sus padres. 

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