Por Ernesto Heredia
El presidente Luis Abinader reivindica una gestión superior a la de dos décadas de gobiernos peledeísta, mientras los servicios básicos, costo de la vida, tránsito y otros problemas, continúan en el centro del debate.
El mandatario ha planteado el balance de su gestión en términos de una comparación directa: 6 años de Gobierno del PRM frente a 20 años de administraciones del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
“Vamos a comparar 20 contra 6”, afirmó recientemente el mandatario, al destacar las obras ejecutadas durante su administración. Días antes había sostenido que en seis años su Gobierno ha resuelto más problemas que el PLD en dos décadas.
La comparación, sin embargo, abre otra pregunta: ¿qué tanto han cambiado los principales problemas que afectan a los dominicanos?
Electricidad y agua, entre los pendientes
El sistema eléctrico continúa enfrentando dificultades. En febrero de este año el país sufrió un apagón general que afectó el transporte, el comercio y otras actividades, mientras las autoridades atribuyeron el evento a una falla en una línea de transmisión que provocó una reacción en cadena.
El suministro de agua también permanece bajo presión. El INDRHI y el INAPA han advertido sobre períodos de déficit de lluvias y la necesidad de administrar los embalses para garantizar el abastecimiento de los acueductos y el riego.
Son problemas que trascienden a una administración y que siguen formando parte de las preocupaciones cotidianas de la población.
La economía crece, pero el costo de vida pesa
La economía dominicana mantiene crecimiento. El Banco Central reportó un aumento promedio de 4.5% entre enero y agosto de 2026.
Pero el desempeño macroeconómico convive con una realidad más inmediata para los hogares: el precio de los alimentos y de otros bienes y servicios, continúa siendo una de las principales preocupaciones.
En agosto, la inflación interanual fue de 5.13%, según el Banco Central.
El desafío, por tanto, no es solo cuánto crece la economía, sino cuánto de ese crecimiento se refleja en el poder de compra de las familias.
El tránsito sigue sin una solución definitiva
En el Gran Santo Domingo, los congestionamientos continúan pese a nuevas obras viales, cambios de horarios y medidas implementadas por las autoridades.
El crecimiento del parque vehicular, la concentración de actividades y la dependencia del automóvil privado, mantienen la presión sobre las principales vías.
Las soluciones pueden aliviar determinados puntos, pero el problema de movilidad sigue siendo estructural.
Corrupción y confianza
La transparencia y el manejo de los recursos públicos también forman parte del balance político. Las investigaciones sobre presuntas irregularidades en instituciones estatales, entre ellas el caso del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), han mantenido la corrupción en el debate público.
El PLD y otros sectores de oposición han utilizado estos casos para cuestionar al Gobierno, mientras la administración defiende sus políticas de transparencia y las investigaciones de los organismos correspondientes.
Al mismo tiempo, los gobiernos peledeísta dejaron sus propios cuestionamientos y casos de corrupción, por lo que una comparación seria no puede partir de la idea de que uno de los períodos estuvo libre de problemas.
Más que contar obras
La gestión de Abinader puede medirse por las carreteras, hospitales, escuelas, proyectos de infraestructura y otras obras ejecutadas durante estos seis años. Pero el balance ciudadano también pasa por asuntos menos visibles: el servicio de la salud publica, la inestabilidad eléctrica, el acceso al agua, el precio de los medicamentos y alimentos, la movilidad, la seguridad institucional y el manejo del dinero público.
Por eso, el debate sobre “20 contra 6” no debería quedarse únicamente en el número de obras realizadas.
La comparación más útil es determinar qué problemas fueron resueltos, cuáles mejoraron y cuáles permanecen prácticamente igual, con indicadores que permitan medir los resultados más allá del discurso político.
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