Por Dr. Clemente Terrero
La destrucción del Colegio Médico ha tenido distintas determinantes, una muy importante ha sido el intento de desestabilización institucional, por iniciativa de instancias del poder, las cuales hemos ido mencionando en los artículos anteriores.
Pero otra determinante de gran trascendencia, es la violación de los procesos internos, los principios, valores y la ética que lo sustentan, que tienen un impacto negativo en la imagen del gremio, lo que puede influir directamente en su descalabro público y su estabilidad.
De ahí que, las denuncias de hechos de corrupción en alguna dependencia del gremio, han destapado una caja de pandora que ponen en jaque la transparencia de los procesos, en desmedro de los recursos de los médicos. Lo que ha trascendido ha dejado boquiabierto a todo el mundo, hecho que comprime el corazón de hombres y mujeres con sobrada honesttidad, que han dedicado su vida al gremio.
La corrupción es un mal que destruye los cimientos de cualquier sociedad, para muestra basta lo que sucedió con el imperio Romano. Estudiosos de la historia sostienen que una causa importante de su destrucción, fue el auge que alcanzó la corrupción en las estructuras que lo sostenían.
La pérdida de autoridad moral, el uso del dinero en el pago de favores, la desconfianza entre sus principales lideres, la división y las luchas internas por controlar la hegemonía, fueron algunas de las causas que socavaron el vasto imperio Romano, el mas grade que ha existido en el mundo.
La ambición, el manejo incorrecto del poder, el deterioro institucional, son otros de los factores que determinan la desintegración de cualquier organización, que muchas veces los lideres no lo tienen en cuenta y cuando vienen a ver, ya es demasiado tarde.
La corrupción en cualquier ámbito donde ocurra, no solo en el mal manejo de los recursos económicos, sino también en lo que tiene que ver con la violación de los procesos de gestión, las normas, los reglamentos, los procesos legales, trasciende y apuntan con el dedo acusador a sus ejecutores.
Por eso, es necesario impedir el deterioro moral en las dependencias del colegio, que no vuelva a presentarse jamás un hecho tan denigrante y bochornoso en nuestro gremio, que pone en tela de juicio la integridad de sus dirigentes y la imagen publica de una organización que nunca se había denunciado una situación de esa naturaleza en su funciones financieras.
El Colegio Médico necesita seguir el camino que tomó desde su fundación y que poco a poco, sin darnos cuenta, se ha ido dejando atrás. El gremio tiene que enfocarse en la lucha por los intereses colectivos, no en intereses individuales, echar a un lado la ambición, la arrogancia, la prepotencia y el ego, mantener siempre en alto la bandera de la lucha, por el derecho de los médicos y la salud pública.
Tenemos que evitar que el cáncer de la corrupción, que se ha extendido ampliamente en nuestro país, haga metátesis, siga invadiendo los organismos del Colegió, debilitar el faro de luz y se conviertqa en la vergüenza de los médicos dominicanos.

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