Por Carlos Darío Sousa
S.*
Antonio Gramci, el pensador marxista italiano,
italiano tenía que ser, planteó la tendencia de la “homogenización” del poder,
y pienso, por mí y no por él, que esto es posible
cuando la institucionalidad o
la propia democracia no está solventada y mantenida por bases sólidas y
dependemos tanto y tanto de los desvelos patrióticos y del sistema
presidencialista, que de todas formas nos hacen tanto y tanto daño que no
permite no solo hacer chistes en público en contra del mandatario y su cáfila
de “ministros” (así con minúscula), sino que inclusive tienen como cuchucientos
paniaguados que son capaces, de cuando menos, y como mínimo, partirte la boca
por pasarte, que es tanto como decir tomarse la injusticia por su propio
criterio, amén de que tiene, desde historiadores y lo que hoy se llaman
bocinas, que falsifican los hechos para ”merecer” el pago, y como buenos
adoradores de Cloacina, ya se sabe lo que le espera al crítico. Claro, que
cuando aludía a las bases sólidas de la
democracia, es por principios, pero este será un tema para tratarlo
posteriormente en otro artículo, si no es que este le cae mal a algunos.
Dice el mismo Ludwig, que
por eso los norteamericanos no han tenido dictaduras, porque ellos se ríen de sí mismos por su humorismo y
que podemos ver a cada rato en los canales de la televisión americana, en el tele-cable.
Lo que le dicen al presidente Obama, en serio y en broma, como lo han hecho con
todos los presidentes de ese país, es para tomarlo como ejemplo. Ya yo quisiera
que aquí ocurra lo mismo, pero sé que eso no es difícil ni imposible, lo que
pasa es que cuando tu tienes todo el poder y que tiene la concepción gramciana,
o autoritaria, populista y hasta un poco de leninista, no te van a permitir así
por así decirles al presidente mentiroso, pinocho, o payaso, y menos compararlo
con el diablo. Pienso que aquí hay muchos humoristas y libretistas muy capaces
de hacernos desternillar de risa cuando abiertamente aludimos a las calidades y
cualidades del presidente de turno, o simplemente del político. Aunque en la
mayoría de los casos, en el público presente aparecen unos que se den por
aludidos sin estar francamente dirigido a ellos. Claro, esto es posible por el
chisme de que estabas presente y no defendiste a nuestro guía y líder máximo y
conductor de nuestras futuras generaciones, como mamá y papá ganso que nos arropa a todos bajo
su tierno plumaje.
Por supuesto, cuando tu
ejerces el control de los medio por diferentes vías, y más por la que más le duele a algunos, que es
por lo económico, es difícil no establecer la censura o la autocensura, aunque
como decía Larra, aquel que decía, “Aquí yace media España, la mató la otra
mitad”. Cuando hay censura el escritor, o el escribidor, debe saber escribir
entre líneas, para lectores que sepan leer entre líneas. Lo mismo debe ocurrir
con los chistes, al buen entendedor pocas palabras bastan, más si el propio destinatario,
si tiene interés, se da por aludido.
En nuestro país, a raíz
de la desaparición de la dictadura de Trujillo, apareció la revista humorística
CACHAFÚ: “Ni de izquierda, ni de derecha: Manca”, que llenó toda una época,
como la llena ahora “Diógenes y Boquechivo”,
pero eran y son caricaturas, eso sí, cargadas de argumentos y de críticas al
gobierno de turno, o al político, o al farandulero, a cualquiera que sea. En la
España de Franco existía la famosa revista “La Codorniz”, con una edición en Madrid
y otra en Barcelona, en la que se incluía de vez en cuando un chiste que la censura,
si la pasaba, le cerraban por unos cuantos meses la edición, como fue el caso
del pronóstico del tiempo: “Reina en España un fresco general procedente del
norte de la Península”. El general Franco nació en el Norte. Así se explica.
También apareció en los 70s, casi en las postrimerías de la dictadura, “El Hermano Lobo”, “Semanario de humor dentro de lo que cabe”,
incluía la frase de ¿cuándo desaparecerá la censura?, y se contestaba, ”el año
que viene. Si dios quiere”. En esa revista estaban la mayoría de los
grandes caricaturistas, y algún
humorista, de la España de entonces,
Forges, Chumi Chúmez, Gila, El Roto, Luis Carandell, Ramón, Summers, Ops,
Perich, Tip y Coll, algunos ya desaparecidos y otros, como Forges, usted puede
aún encontrarlos en el diario El País.
Si usted quiere ver lo
que le dicen, y como los dibujan, al Sr. Rajoy, Presidente del gobierno
español, o a Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE, o a Pablo Iglesias, de
Podemos, o todo el espectro político español, se escandalizarían los mojigatos
por la crudeza de los planteamientos y las caricaturas estrambóticas con que
los presentan en diarios digitales como “El Diario” o en “Público”. Claro, eso son ellos, los españoles, y no
tenemos que copiar ni siquiera un chin, atrevido y buen fresco.
Aquí hay que respetar
hasta el infinito y no se ponga a decir que la cosa está mala o que lo que
lleva en esa funda negra (no prieta, que es también otra cosa) es “fli”.
El autor es catedrático
universitario.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario
La Caracola agradece su disposición de contribuir con sus comentarios positivos, siempre basados en el respeto a los demás y en la ética de la comunicación popular.