1 de junio de 2015

Lo Mucho, Hasta Dios lo Ve

Por Alejandro Santana
He escuchado reiteradamente esa expresión que frente a apetitos desmedidos usan los dominicanos, cuando alguien lo quiere todo para él, sin importarle las necesidades del otro.
La expresión, empleada en el ámbito de la crisis en que estuvo envuelto el Partido de la Liberación Dominicana, por la posición cerrada del ex Presidente de la República y Presidente de esa organización política, tiene sus realidades.
Leonel Fernández exigió mucho para aceptar que el Presidente Danilo Medina buscara un segundo mandato constitucional a través de la repostulación.
Leyendo a César Medina, el periodista, embajador, hombre muy bien informado, nos damos cuenta de las apetencias del ex mandatario, tres veces presidente del país.
Aceptaba la reelección si se reelegía en el cargo a todos los congresistas adeptos a sus ambiciones; que se aceptara de ante mano que su esposa, la vice presidenta, siguiera como vice o candidata de nuevo.
Que se aumentara el numero de la membresía del CP y el CC, pero con adeptos a él, una jugada maestra, aunque maquiavélica si se quiere.
Leonel Fernández quería ser el presidente de la República por un nuevo periodo electoral, desoyendo las encuestas que dan como favorito al actual Presidente de la República.
Quería imponerse por encima de la popularidad y el anhelo del pueblo en reelegir al actual inquilino del Palacio Nacional.
Pero no sólo eso, quería imponer a sus seguidores en las provincias, aunque estos fueran impopulares, robándole a muchos ciudadanos pre candidatos, la oportunidad de ser los nuevos síndicos, diputados o senadores.
No logrando del todo sus apetencias, cambia radicalmente el contenido de su discurso a la Nación y retira una propuesta suya como solución.
Aunque muchos ven ese retiro de propuesta sobre la Constituyente como una derrota, yo la veo como una salida política de un hombre que, quiérase o no, tiene la inteligencia y habilidad para salirse de abajo, y así lo hizo.
Claro, se vio forzado, cuando vio que muchos de los Senadores que entendía estaban con él, votaron en su contra, apoyando el proyecto de reforma Constitucional que había en el congreso.
Muchos llamarán a esos, disidentes, como traidores al ex Presidente, pero no es así, son miembros de un partido y de organismos internos que ameritan que quienes pertenezcan al él tengan criterios propios, y así lo demostraron votando en su contra.
Ahora, cuál es la tarea: Dice César Medina, que unificar abajo, es decir entre la militancia, pero ahí no habrá problemas debido a que los dominicanos, los que militan en las organizaciones políticas en las bases, son políticos coherentes y serios.
Coherentes y serios hasta la irracionalidad, primero muertos muchos de ellos, que traicionar las directrices de sus partidos. Lo han sido los perredistas y lo están demostrando los del PLD.
Lo bueno de todo lo dicho por César Medina, es que no ha habido acuerdo de reelegir, pura y simplemente a los seguidores del ex Presidente Fernández, que están en los ayuntamientos y en el Congreso de la República y que votaron en su contra.
Se harán evaluaciones y en esas provincias donde la popularidad de algunos de ellos está por encima de los aspirantes, entonces serán tomadas en cuenta los resultados de los sondeos.
Es una salida magistral en las negociaciones de los reeleccionistas, pues hay provincias en donde precandidatos cuentan con los numeritos que los colocan en el gusto del electorado.
Quiere decirse con esto que hasta esas instancias aún no hay negociaciones definitivas, y esos pre candidatos deben seguir  haciendo su trabajo.
En cuanto a la unidad del PLD, no sólo a los peledeístas les conviene, también al pueblo, igual que conviene la unidad de toda la oposición  política del país, pues con partidos unidos, la democracia impera por el bien del pueblo.

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