13 de mayo de 2015

Se le Pasó la Hora a Monte Grande (2 de 2)

Por Virgilio Gautraux P.

Un Valle de Neyba con miles de productores estimulados por el control de las inundaciones y suministro seguro agua, aumentarán el tamaño de sus explotaciones, lo que revertirá el éxodo de jóvenes de ambos sexos que se marchan de la Región Enriquillo por
falta de oportunidades.

Se estima una producción anual de 250 mil kilogramos en pesca de Tilapias, Carpas, Lobinas, Güabinas; y en el turismo, se ha propuesto el incentivo a deportes acuáticos, como Vela, Nado, Buceo Técnico, entre otros.

El gran embalse de la presa posibilitará la formación de cooperativas de productores de peces y camarones, lo cual generará empleos en las fases de producción, procesamiento y mercadeo.

El complejo incrementará la oferta regional de electricidad, asegurando para el futuro un suministro seguro a las empresas que se vayan instalando en las provincias de Barahona, Pedernales, Independencia y Bahoruco.

La obra tendrá una capacidad combinada y total de almacenamiento de 780 millones de metros cúbicos de agua, superando al complejo Tavera-Bao y Monción, ubicado en la región norte del país, y duplicará el complejo Jigüey-Aguacate-Valdesia, en la zona sur; y Hatillo, en Cotuí.

Los nuevos volúmenes de producción agropecuaria y agroindustrial incidirán positivamente en la anhelada construcción de un puerto industrial y el uso exclusivo del actual puerto de la ciudad de Barahona para fines turístico y recreativo.

El hidro-complejo Monte Grande operando integralmente posibilitará ahorros millonarios, al reemplazar 30 unidades de bombeo que se utilizan actualmente para suministrar agua para riego y al acueducto regional.

Captura de pantalla 2015-05-12 a la(s) 09.25.29Conforme a una exposición del Director del INDRHI en una conferencia en el 2013, la Presa de Monte Grande garantizará agua permanente a 405,665 tareas que actualmente están bajo cultivo, más otras 301,150 que se adicionarán a la siembra de plátano, guineo, lechosa, sandía, melón, tomate, ají, berenjena, guandules, maíz, entre otras frutas y vegetales.

El Proyecto generará un impacto al desarrollo agrícola en términos socioeconómicos en la Región Enriquillo, mediante la inclusión de 4 mil nuevos agricultores, con un aumento de casi Rd$ 6 mil millones de ingreso anual en la producción de cultivos.

La Presa aumentará el porcentaje regulado de la cuenca del río Yaque del Sur de un 43.72% a 78.90% del área total que posee, para proteger contra inundaciones a las comunidades de Jaquimeyes, Tamayo, Vicente Noble, Uvillas, Canoa, Peñón, Bombita, Fundación y Pescadería, donde habitan más de 60,000 personas.

El proyecto contempla la generación de 2,500 empleos durante la construcción de la Presa12,500 nuevos empleos permanentes en la actividad agrícola en las zonas bajo riego. Asimismo, más de 1,500 empleos indirectos en actividad no agrícolas.
 
Ya las correcciones de la obra en San Juan concluyeron y se iniciaron los trabajos de Monte Grande, pero a sólo seis meses del arranque, se paralizaron las labores, para angustia y desazón de miles de productores agrícolas, ganaderos, comerciantes y el pueblo en general, que una vez más comprueban la lucha que nos da  lograr la implementación de verdaderos proyectos desarrollistas en una de las zonas más pobres y abandonadas de la República Dominicana.

Ante una verdadera cortina de silencio, lo poco que ha podido saberse es una mezcla de falta de contrapartidas, problemas en Brasil que afectan el flujo de recursos, desacuerdos entre las dos principales entidades vinculadas a la construcción de la Presa (INDRHI-Andrade Gutiérrez), revisión de presupuestos, etc., etc.

Mientras esto ocurre en nuestra Región, en la capital de la República son 
“extraordinariamente cordiales” las relaciones entre un Ministerio nacional con las conocidas constructoras Oldebrecht y Andrade Gutiérrez. También son muy fraternos los vínculos con el consorcio financiero brasileño que “al vapor”, aporta recursos para la construcción en Santo Domingo de   avenidas de circunvalación, elevados, retornos, pasos a desnivel y todo cuanto se le ocurra a los “planificadores  urbanos" capitaleños.

Ante la focalización de los problemas y desacuerdos entre el gobierno dominicano y empresas brasileñas, la población de las provincias de Barahona, Bahoruco e Independencia, han levantado su voz de protesta. En efecto, en marchas, reuniones y jornadas de reflexión, proclaman la necesidad de que se continúen los trabajos de construcción de la Presa, destacando el carácter discriminatorio contra la suerte de los centenares de miles de sureños.

El
 CODIA barahonero hace mucho tiempo que debió empoderarse de este proyecto haciendo seminarios, talleres, jornadas técnicas con expertos dominicanos y extranjeros, para dar a conocer a su membrecía los aspectos más relevantes de esta importante obra. No es posible que a unos 45 minutos de Barahona se desarrolle este proyecto de tanta importancia para esa clase profesional y se verifiquen tan bajos niveles de interés por parte de este gremio, que debiera estar a la vanguardia en todo lo que tenga que ver con esta Presa.

Lo mismo que planteamos para el CODIA Barahonero puede decirse de las demás gremios o delegaciones de profesionales de la ingeniería y técnicos afines, del resto de la Región Enriquillo. Están faltando voces. Se requiere un grito contundente y unificado de nuestros ingenieros sureños que reclamen junto al pueblo, la continuación de los trabajos de la Presa de Monte Grande.

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