El Guión (Parte 4 de 4)
Por Carlos Darío Sousa*
Lo que algunos autores llaman sub-género en los sesenta, se
inicia el “Spaguetti Western”, que la creación de Segio Leone, con su trilogía
que se inicia con “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio”, y
“El Bueno, el Malo y el Feo” (1966), con las bandas sonoras de Ennio Marricone,
y con actores que se convirtieron en íconos del género, Clint Eastwood, Eli
Wallach y Lee Van Cleef.
Después de estas películas, los western entran en una
especie de receso que va a terminar con la película de San Peckinpah “Grupo
Salvaje”, o “La Pandilla Salvaje” (1969), protagonizada por William Holden,
Ernest Borgnino, Robert Ryan, Emilio Fernández, entre otros. Se trata de lo que
se llama “anti-Western”. Un grupo de soldados cabalga hacia una ciudad con la
intención de asaltar un banco. En realidad son asaltantes y el gran golpe que
pretenden dar, se frustra, pues están siendo esperados por cazarecompensas. La
actividad tiene lugar en lo que podemos llamar “última frontera amerciana”, y
esto complica el asunto, pues los asaltantes tratan de huir hacia México, donde
se encuentran los ejércitos federales y los de Pancho Villa, que quiere asaltar
un tren cargado de fusiles. En un signo de modernidad, los asaltantes ven por
primera vez un automóvil.
Cualquier día de estos puede aparecer una recreación,
remake, de algún western histórico, como ocurrió con “3.10 a Yuma” (2007) y con
ello renovar la afición por el género.
Como digo, el género se renueva siempre. Quentin Tarantino,
el mismo de “Pulp Fiction”, “Bill Kill I y II”, nos trae ahora un excelente “Spaguetti
Western”, que bajo el título de “Djando sin cadenas” (2012.-Candidata al
Oscar), que recoge, además de la excelente fotografía de Robert Richard, la
música del genio Ennio Morricone, guión y dirección del mismo Tarantino.
El argumento se basa en un odontólogo alemán, Christin
Waltz, Oscar como actor de reparto (Dr. Shultzh), convertido en “cazarecompensa”
que vive de eso y que en un determinado momento busca a unos hermanos asesinos,
los Riddle, pero que para localizarlos necesita de un esclavo Django (Jamie
Fox) que los conoce. De ahí la alianza entre ambos y que lleva al interés de
ambos a rescatar la esposa de Django, Broomhilda (Kerry Washington) que está en
poder de un esclavista Calvin J. Candie (Leonardo Dicaprio). Dentro de ese
surrealismo que caracterizan los films de Tarantino, la esposa de Django fue
criada por una alemana que le enseñó el idioma. Así, una esclava negra que
habla alemán.
Las películas de Tarantino, desde mi punto de vista, más que
un elogio a la violencia, pero no esa que no tiene sentido, es una burla a la
misma. Yo intenté contar las bajas desde el inicio del film, y la verdad que
uno, a veces por lo trepidante, otras por la dureza, y las más de las veces por
las imágenes que se despliegan ante tus ojos, que uno tiene que apartarse para
no ser salpicado cada vez que alguien recibe un disparo, disparado por
revólveres y escopetas de las de antes, de los que no se le agotan los tiros, y
la verdad, es difícil de contarlos.
La violencia manifiesta no es solo la que se desprende del empleo
de armas, blanca o de fuego, está la otra, la que está incardinada en esa parte
de la sociedad norteamericana, la del sur, la sociedad esclavista, de la de las
plantaciones de algodón y tabaco, la del tráfico de esclavos, la de negros sin
derechos de ningún tipo, que no sea la de servir al amo, para su sistema de
producción, su sistema señorial. El asesinato por los perros de Calvin, de un
esclavo que escapó, que era además peleador o boxeador, es una escena terrible
y que no deja de ser un mensaje para los demás esclavos, y para sus invitados,
que pretendan escapar.
El destino de los seres humanos es la libertad, es soltarse
de los grilletes físicos y mentales que en el tiempo se les ha impuesto, desde
el poder económico o desde el político, o ambos juntos en un maridaje
permanente.
En “Grupo Salvaje” y “Django”, y si usted vio “Perros de
Paja”, las bajas son de ficción. El cineasta con su lenguaje creando una realidad
distinta a la realidad. Y si recuerda “Domingo Sangriento”, las brutales
escenas de la masacre ocurrida en Derri, Irlanda del Norte, o la matanza de San
Valentín en Chicago, se dará cuenta lo difícil que es separar la violencia que
ejerce el dominio económico, político, o el de la mafia, y hasta el entorno en
la realidad o en la ficción, sobre todo cuando se es esclavo, y cuando se lucha
por los Derechos Civiles, si simplemente huy de la violencia difícilmente logrará,
sin luchar, la libertad y la paz.
*El autor es catedrático universitario.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario
La Caracola agradece su disposición de contribuir con sus comentarios positivos, siempre basados en el respeto a los demás y en la ética de la comunicación popular.