11 de mayo de 2015

LECTURAS Y VIVENCIAS DE CARLOS DARÍO

El Guión (Parte 3 de 4)*

Por Carlos Darío Sousa

En la parte I usted puede notar que faltan referencias claras entre otros géneros los relativos a vaqueros y a las de terror o de misterios. Es que ambos géneros fueron y son importantes en lo que podíamos llamar “días y noches de cine”, dentro de mi
“arco temporal” y que referimos a continuación.

Por supuesto no voy a incluir, ahora, ni los dramas románticos ni los musicales en los que hay verdaderos joyas.

Al Western llegamos temprano, en los matiné del Ercilia, con Durango Kid, Charles Starret, cuya filmografía se inicia en el año 1930, casi iniciando el cine sonoro, y dura hasta 1955. Aunque el primer título de Durango Kid es de 1940, saltando hasta 1945 con “El retorno de Durango Kid”. Así que ya pueden imaginar qué “nuevas” eran sus películas.

Los films de Gene Autry, el vaquero cantante, o más bien el cantante vaquero, era otro de los que hacía presencia en los matiné. En la distancia del tiempo, sus películas me siguen pareciendo sosas, por no decir pendejas. Quizás porque me gustaba más el corre-corre de buenos contra malos, “peleando contra Kid Carsom, la rueda de los bandidos”, y los gaps de humor de “sapo”, en las de Durango Kid, y que éste no se despachaba con una guitarra y unas canciones después de perseguir a “indios y malos”, que casi siempre eran lo mismo, y por supuesto, después de cambiar su ropa negra y el pañuelo que cubría parte de su cara, y dejar su alazán blanco “bullet” en su escondite entre rocas y árboles y montar a “raider”.

Los domingos, en los muñequitos de El Caribe, estaba Red Ryder y Castorcito, y esto de pasaba, pues el “comic” está también ligado indisolublemente al “Far West” con cientos de personajes y argumentos plasmados en unas cuantas páginas normalmente a todo color.

El tiempo avanza y vamos con él viendo películas más motivadas, con argumentos y realizaciones, estudios sicológicos de los personajes, que las convierten en clásicos, al fin y al cabo son el reflejo de los mitos que las sociedades construyen alrededor de hechos, de tramas, de hilos temáticos, de fenómenos que construyen siempre  las sociedades desde la remota antigüedad.

El Western es un género particularmente norteamericano, y forma parte de los mitos de su creación, de su épica, porque el Oeste fue la última frontera donde miles de hombres y mujeres viajan hacia el Oeste, domesticando el paisaje y construyendo sus hogares, asegurando, con sus héroes, como Moisés llevando a su pueblo a la tierra prometida, los territorios a los pioneros. El Western siempre está incardinado en le pasado, pero siempre tiene una visión del futuro, es la historia universal que se repite.

Tiene también una red de símbolos propios, que se inicia con el “jinete” que es cazador y guerrero, de carácter puro y noble, que vive de acuerdo a un código moral que es propio del Oeste.

Aunque tenga los principios básicos de todo film, lleva una simbología propia: el revólver, el sombrero, la estrella, esto de inicio, a lo que podríamos ir agregando las extensas llanuras del oeste norteamericano, símbolo de libertad, el conflicto que girara en torno a los alambres de púas o las cercas, la ganadería y el agricultor. Sociedad moderna y sociedad rural. Ciudad frente al campo. Conflicto igual que en cualquier etapa del desarrollo humano, diríamos que es bíblico, por no decir anteriores al viejo testamento, y si es lo otro, es decir, el fratricidio, Caín, agricultor, Abel, pastor, ponen en escena algo que se repite desde hace tiempo hasta la actualidad.

Los que en la Panadería de Camilo, ahí con Mandín González a la cabeza, hacíamos concursos en lecturas de novelitas de vaqueros, de muchos autores, pero fundamentalmente las de Marcial LaFuente Estefanía , Zane Grey no tanto, aunque este quedó remitido al Dic Power, nos trae “Teatro del Oeste” en la televisión y que no competía con Wyatt Earp, el cheriff que impuso la ley en el viejo Oeste y que era rapidísimo sacando el revólver. Todas esas novelitas siempre conllevaban, como mínimo, un análisis del texto o del argumento, pues había que comentarlas. Tampoco es extraño que nos “tiráramos” todas las películas del género que pasaban en los cines, principalmente en el Ercilia o en la naciente televisión dominicana, cuya programación, a partir de las cuatro de la tarde, y hasta entrado los sesenta, siempre incluyó telefilm de vqueros, como” Cisco Kid”, “Roy Roger”, “El Llanero Solitario”, “Bast Mastersom”, “Hopalong Cassidy”, “La ley del Revólver” (en las que San Peckinpah es guionista), “Colt 45”, Maverick”, “Cheyenne” y otras tantas con diferentes argumentos, o como “Bonanza”, que aún las pasan en TCM.

El género, como casi todo en la vida, tiene sus ciclos y sus preferencias dentro del público. Hay un canal de televisión norteamericana dedicado exclusivamente a las vaqueradas “Encore (repetición) Western” , y la verdad que con diferentes calidades, pasan de todo, desde series hasta clásicos.

En las vaqueradas hay actores y películas que son verdaderos representantes o íconos del género. ¿Quién puede olvidar, en blanco y negro ( y después a color), a Gary Cooper, a Henry Fonda, o al mismísimo John Wayne, en films tan importantes como “La Diligencia”, Río Rojo”, “El hombre que mató a Liverty Balance” (1962)?

¿Quién puede olvidar a Gary Cooper y a Grace Kelly en “High Noon” o “Solo ante el peligro”, o “A la hora señalada” (1952)? A Glen Ford en “El Pistolero más rápido del mundo”, o “El Pistolero invencible” (1956)? Quién olvida el duelo en el Corral Ok, con innumerables versiones, una del año 1946 “Pasión de los Fuertes”, Henry Fonda y Víctor Mature, y “Duelo de Titanes” (1956), con Burt Lancaster y Kirk Douglas?


¿Qué decir del “Tren de las 3.10 a Yuma” (1957), con Glen Ford? Hay un remake de 2007, con Christian Bale y Russel Crowe, ambas francamente bien realizadas y contienen las esencias o elementos del western , pero en ellas aparece el signo del progreso o de la civilización: el tren en que trasladaran a un detenido a la cárcel.

*El autor es catedrático universitario.-

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