Por Doris Adriana Cuello
Es alarmante la inseguridad que existe en nuestra bella ciudad, Barahona.
Que los ciudadanos no podamos transitar en paz por las calles porque no es de
sorprender que en cualquier esquina un individuo -por lo general joven- te
aborde con la finalidad de despojarte de lo que con tanto empeño, quizás, has
conseguido.
¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Enfrentarnos con el
delincuente? ¿Denunciarlo ante las autoridades? Creo que ninguna de las
anteriores. Claro, si
consideras que tu vida es de mayor valor que el artículo
que te vayan a quitar.
Lamentablemente, la víctima no puede hacer nada, porque cualquier acción
pone en riesgo su continuidad en este mundo. Si lo enfrentas, lo más
probable es que te maten o, con suerte, te dejan mal herido. Y si lo denuncias
también corres el riesgo de que el victimario busque vengarse de ti por tal acción,
pero no sólo eso, sino que de nada sirve denunciar, porque las autoridades hacen
caso omiso.
Pero vayamos más hondo, a la raíz del problema. ¿Por qué hay delincuencia?
Analizando un poco podríamos citar dos razones y definirlas, ya que una va de
la mano con la otra: Falta de dinero y/o empleo y falta de formación.
Los ciudadanos que se dedican a delinquir lo hacen porque tienen
necesidades. Necesitan dinero para comprar drogas, para comprar alcohol, para
comer, para aportar algo en la casa, para muchas cosas. No tienen fuente de
ingresos, no tienen trabajo.
¿Pero por qué?
Es muy probable que se deba al
hecho de que ni siquiera terminaron el bachillerato, por lo que no tienen una
profesión a la cual dedicarse. No saben hacer nada. Los hijos son responsabilidad
de sus padres porque lo que hagan en el futuro está marcado por la crianza que
recibieron en sus hogares.
Es que no se está educando en los hogares. Se han perdido los valores y ya no
se cría con respeto ni con amor, obediencia, honestidad, con temor a Dios. Son
estas cualidades base para formar un buen ser humano. Uno que le sea útil a la
sociedad. Desde luego, hay excepciones en las actuales crianzas, pero son los
menos.
Debemos ser responsables, como padres, tíos, hermanos, o cualquier rol que
nos toque desempeñar en la vida de una criatura. No podemos celebrar lo mal
hecho. Este es el cimiento para que en el futuro ese niño o niña se convierta
en un parásito social. Y la responsabilidad es de los padres y de los
familiares cercanos que son parte de la crianza de un niño, fomentar las buenas
costumbres para que den frutos. No nos ceguemos. Los niños son como esponjas,
absorben todo lo que ven y oyen. Está en nuestras manos que nuestros niños
escuchen una palabra de amor o una obscena. Esto marcará la diferencia en el
mañana.
¿Y qué hay sobre las autoridades? Ah! Las autoridades están muy ocupadas
buscando "sus chelitos", ya que el sueldo que reciben es mísero.
Claro, esto no es justificación para que los mismos policías sean también
delincuentes, porque todos elegimos nuestra profesión.
Pero, es un punto a tomar
en cuenta si realmente queremos hacer algo para que mejore este sistema. Es
tarea de todos, sin excepción. Empecemos desde adentro para poder cambiar lo de
afuera. Sembremos hoy un "Te quiero" para que mañana no cosechemos
una muerte.

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