Por Dr. Clemente Terrero
Los planes de destruir el Colegio Médico Dominicano vienen de lejos, y se mantienen en curso, con el objetivo de quitarlo del medio, porque representa un obstáculo en su proyecto de control y explotación de los médicos en el sistema de salud. Para el Poder, el gremio es un foco de agitación que produce ruido en el país.
El período de mayor consolidación del gremio fue la década de mil novecientos ochenta, debido a un aumento considerable de su membresía con médicos que egresaban de las universidades, principalmente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), por la apertura que impulsó por el Movimiento Renovador de esa academia.
La nueva generación de médicos egresados de la universidad del Estado, fueron profesionales competentes, comprometidos con las ideas revolucionarias, con pensamiento crítico, forjado en las escuelas públicas y en las aulas universitarias. Eran médicos vinculados a organizaciones políticas progresistas con orientación democrática.
En los inicios de esa década, aumentaron los conflictos entre el gremio y el Estado, por las exigencias de reivindicaciones para el sector salud, aumento salarial, concursos de plazas de trabajo, incentivos, pensiones, mejora de los hospitales y el cese de la represión contra los médicos del país.
También se pusieron de moda las huelgas en los hospitales, las marchas en las calles; pero lo que más molestaba a los gobernantes, eran las huelgas nacionales. Por lo menos, unas cuatro huelgas de esa categoría fueron convocadas durante ese período en el país.
Las enfermeras se sumaron a la lucha que se libraba en el sector salud, encabezada por la Unión Nacional de Servicios de Enfermería (UNASE), formada en 1969, un gremio independiente, distante del oficialismo político, compuesto por dirigentes comprometidos con la lucha social.
Las presiones que constantemente mantenían los gremios de la salud, eran motivo de preocupación para el gobierno, que buscaba ansiosamente la forma de detener las protestas, éstas, en lugar de menguar, se hicieron más frecuentes e intensas, convirtiéndose en un dolor de cabeza que afectaba la gobernanza del sistema.
Ante esa situación, el gobierno reformista elaboró un plan maestro para terminar con ese problema, el cual consistía en formar gremios paralelos con orientación política, que respondieran a su partido y así terminar con los ataques de las corrientes políticas contrarias.
Con esa intención, en el 1985 se crea el Sindicato Nacional de Trabajadores de Enfermería (SINATRAE), el segundo gremio de enfermería formado en el país. Más adelante se formaron los gremios Unión Nacional de Servicios de Enfermería (UNASE), Unión Nacional de Servicios de Enfermería Dominicana (UNASED), Asociación Dominicana de Enfermeras Graduadas (ADEG) y otros.
Una parte de esos gremios de enfermeras responden a algunos partidos políticos determinados; otros fueron formados por gremialistas oportunistas que un día bailan merengue y al otro bailan bachata, dependiendo de la música que les toquen.
En el sector de los médicos se trató de hacer lo mismo, en el año1990 se describe que el gobierno de Balaguer intentó formar la Asociación Médica Nacional, integrada por médicos de su partido, algunos médicos clasistas de pensamiento conservador y otros que se oponían a los métodos de lucha que en esos tiempos enarbolaba el gremio.
Los dirigentes del gremio, oportunamente se dieron cuenta de ese plan y de inmediato convocaron una reunión del Comité Ejecutivo Nacional para analizar la gravedad de esa trama que atentaba contra la integridad de la institución. En esa reunión, el Comité Ejecutivo tomó la decisión de expulsar de las filas del gremio a unos treinta médicos que integraban el proyecto de destrucción.
En ese momento, la estrategia de desarticular al gremio fue detenida, se puede decir que se trató de un proyecto natimuerto, que murió en el proceso de gestación.
La acción radical del Comité Ejecutivo, encabezado por su presidente, el Dr. Rafael Estevez Rochet, fue determinante para detener el macabro plan. Se actuó con rapidez, con responsabilidad, no le tembló el pulso para evitar que se hiciera realidad el sueño de destruir el Colegio Médico Dominicano.

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