3 de mayo de 2020

Lo Peor Está por Venir


Por José D. Sánchez

Este será mi artículo más difícil, tanto de escribirlo como de publicarlo.

Jamás he deseado ser pájaro de mal agüero, mucho menos adivino, profeta, encantador de serpiente ni escribir detrás de fama, mucho menos de posiciones políticas o dinero.

Doy poca importancia a cuantos leen lo que publico, sin embargo, este escrito me gustaría que llegara a muchos rincones para ver cómo nos preparamos y buscamos soluciones reales y que beneficien a todos.

Ser positivo, optimista y ver salida y luz al final del túnel, siempre ha sido mi norma, mi discurrir cotidiano en este tiempo vivido, tanto así, que la única vez que fingí ser suicida, fue para que una mujer se alejara de mí, no había otra forma.

Las predicciones tienen que estar sustentadas por el método científico, pero las experiencias no son sueños y con ellas podemos ir más lejos y observar en lontananza.

Nunca es bueno agregar cargas al burro que no pueda soportar, pero estamos en una situación en que callar es peor.

Sin jugar lotería, todos estamos en el globo y a cualquiera nos toca.

Podemos morir y llevarnos nuestros temores o sobrevivir y asistir a una realidad que pudimos haber advertido.

Estas razones me empujan a escribir y publicar cuasi realidades que parecen aprensiones.

Después que esto termine y comencemos a recuperar nuestro ritmo de vida, seremos como niños que abren sus ojos por primera vez a su llegada al mundo, pero no tendremos padres para que nos suplan nuestras necesidades.

Todos nuestros problemas anteriores a esta crisis estarán multiplicados igual que las necesidades básicas, pero la solución estará más alejada de la línea de meta.

Tendremos atrasos y pagos por realizar en los alquileres, colegios, universidades, hipotecas, agua, energía eléctrica, teléfono, cable, internet, tarjetas de créditos, préstamos y, es falso, que los intereses serán eliminados, empezando con el acuerdo famoso del gobierno con la banca que no incluye el mes de marzo, donde comenzó la cuarentena y continuando con el cúmulo de llamadas recibidas a diario conminándonos a realizar los pagos, porque están
“MUY PREOCUPADOS POR NUESTRA SALUD FINANCIERA”.

Las empresas de servicios no están laborando de forma normal, pero no han dejado de enviar las facturas, con el estribillo, “SERVICIO EN CORTE”, hacer pago en la menor brevedad posible, y por si fuera poco, han invertido recursos en nuevas plataformas para “FACILITARNOS” que nos pongamos al día en los pagos. “INMUNDAS MENTIRAS”.

La banca es parasitaria y voraz, pero mucho peor es la informal. Los prestamistas de fábricas, zonas francas, barrios y campos que existen en toda nuestra geografía, aún en el más apartado rincón; ninguno de ellos se van a ir a la quiebra por “SIMPLES INFELICES”.

Con la normalización de las actividades comenzarán los desalojos, los cobros compulsivos, las visitas de los alguaciles, las sumas de los intereses de capital y de los intereses de los intereses, las ventas de las deudas, las confiscaciones por falta de pagos, los acuerdos de pagos, siempre favoreciendo a los bancos, los bloqueos de cuentas bancarias y tarjetas de nóminas.

Las tarjetas de créditos están bloqueadas para todos los que no realizaron, por lo menos, el pago mínimo del fatídico mes de marzo, sin importar la razón ni la razón que fuere.

Las propiedades hipotecadas, los terrenos con préstamos, los vehículos y las construcciones con financiamientos, estarán cambiando de propietarios, perderemos el por ciento establecido en el contrato, cuando no podamos continuar pagando la cuota ni cumplir con la separación de viviendas, apartamentos, solares o terrenos que apartamos depositando una cantidad determinada, nos estamos aproximando, con el paso de los días, a la verdad donde “NO SE SABRÁ QUIEN ES EL DUEÑO”.

Para la clase media y media baja, vendrán las peores consecuencias, locuras, visitas a psiquiatras, depresiones, muerte por pena y también por suicidios y otra recua de males.

A muchos se les caerán las alas del corazón.

Esto solo en el sistema financiero formal.

Entre la población común, los pobres, los que tienen deudas con la banca informal, los prestamistas, será peor, el juego es más pesado, todo se resuelve con pleitos, riñas, lesionados y muertes.

Se aproxima el tiempo en que el que menos tiene estará mejor.

Ni las iglesias estarán exentas, pues tendrán varios meses sin recibir el diezmo o las limosnas de los feligreses.

Todos estaremos en el CICLA, solo nos salva la quiebra de las instituciones financieras y el fallecimiento de los prestamistas.

- QUE DIOS NOS AGARRE CONFESADO.-

Tendremos un país de zombies en bancarrota, pero aún así debemos alegrarnos de haber sobrevivido.

“LA CRUDA REALIDAD”.

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