Por José D. Sánchez
No deseaba hacer publicaciones en esta cuarentena, para ver si las redes
sociales servían como vehículo para llevar el mayor cúmulo de noticias
positivas y soluciones reales y efectivas para paliar, mitigar o terminar con
esta pandemia que azota inmisericorde a la humanidad.
Creía que podíamos conseguir paralizar por un corto tiempo la mayoría de
publicaciones en las redes sociales que solo buscan protagonismo, notoriedad y
fama de sus autores, pero ha sido peor.
Si continuamos revisando, encontraremos más de 30 pócimas y brebajes que
“presumiblemente” eliminan dicho virus.
También vamos a encontrarnos que Dios se ha tomado la molestia de venir a
nuestro país y susurrarle a los oídos de varias personas, según ellos, la forma
de acabar con la pandemia.
Si creemos a estos farsantes, en vez de acercarnos más a Dios nos
alejaríamos, porque no es posible que Él no sepa cual es la curación, pues todos
los que dicen haber recibido su toque, han recibido soluciones diferentes.
Lo anterior nos hace pensar que los dominicanos aún estamos en la época de
los matasanos.
Sigo diciendo que nosotros, después de la pandemia, saldremos graduados de
médicos, brujos o curanderos.
Tenemos para la difusión de esas “noticias” muchos canales, entre ellos uno
expedito, rápido y eficaz en una parte de la diáspora dominicana que se encarga
de viralizarlos sin averiguar procedencias ni la más remota veracidad, no sé si
será para matar el ocio o creyendo que con eso mantienen un lazo de vinculación
con su lar nativo, pero se han convertido en conejillos de India y por dicha
situación las informaciones, reales o falsas, circulan primero en el exterior
antes que en nuestro territorio.
Atendiendo a esta particularidad conversaba, vía red social, con dos
amigos que residen en EEUU, sobre un video compartido muchas veces y le decía
que su autor era comerciante y político, a lo mejor no visualizaron hasta donde
llega la profundidad de esa aseveración en estos precisos momentos, por lo
tanto deseo ahondar y clarificar sobre la expresión.
Comerciante: porque aún en esta situación de crisis mundial el mercado
negro, dominado por ellos, está haciendo agosto y hasta la piratería la están
utilizando.
Confiscaron un avión en Turquía, cuyo destino era España, cargado de respiradores.
Revendieron un avión repleto de medicamentos que debió llegar a Perú porque le ofrecieron un precio muy por encima de su costo original.
Comerciante: porque no le importa lo que pase ni cuantos fallezcan, solo
les interesan las ganancias.
Es mentira que un comerciante por patriotismo, altruismo o nacionalismo, va
a vender una mercancía por debajo del valor que pueda conseguir en el mercado.
Solo hay que ver el espejo de los supermercados y los proveedores de
medicamentos.
Políticos comerciantes: ni el político ni el comerciante, mucho menos
político comerciante, hace negociaciones por las redes sociales, saben adonde
ir, adonde llamar, con quien hablar, tienen su red corrupta y mafiosa sin
importar bandería política o religiosa.
Es iluso pensar que van a realizar una transacción de cientos de miles o
millones de dólares colgando un video, es una forma de, tomando el pelo a los
ingenuos, hacer viral una información para sacar beneficios extras.
Políticos: porque la campaña electorera no ha parado, los candidatos a
funciones electivas están tirados, de forma virtual, a la calle del medio, su
único interés es conseguir su elección en los próximos comicios, les importa un
rábano cuantos mueran, siempre que no sean ellos o sus familiares, para tal fin
están utilizando las redes sociales de una forma mezquina, falseando todo y
llevando mensajes amañados a sus contactos.
Todos los políticos y partidos tienen su plataforma de difusión para esa
tarea.
Hoy, que la situación amerita que los políticos prediquen con el ejemplo y
lleven ayudas, soluciones, comida o medicamentos a quienes votan por ellos,
solo los llaman a quedarse en sus casas.
Es muy fácil sin carecer de nada, sin dejar de cobrar lujosos sueldos, con
las carteras llenas para comprar lo que les plazca sin salir de sus casas, con
dinero acumulado para soportar años encerrados en buenas y confortables
residencias, con piscinas y aires acondicionados, salir hablando o cantando en
un video y pedirles a los desposeídos, a los menesterosos, a los abandonados
por la fortuna, a los que no poseen nada, a los que tienen que bravear día a
día para conseguir un plato de comida: “QUÉDENSE EN CASA”

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