16 de febrero de 2020

¡Caracoles...También Hay Elecciones!

Por Bienvenido Heredia

Un día como hoy, hace 47 años, fue fusilado el comandante Francisco Alberto Caamaño Deñó (Francis Caamaño), líder de la revuelta de Abril 65. Lo mataron en las montañas de San José de Ocoa. Había desembarcado 13 días antes por playa Caracoles, en Azua, acompañado de otros 8 valientes hombres: 

Heberto Lalane José, Alfredo Pérez Vargas, Ramón Euclides Holguín Marte (Braulio), Hamlet Hermann Pérez (Freddy), Mario Nelson Galán Durán (Juan), Claudio Caamaño Grullón (Sergio), Juan Ramón Payero Ulloa (Ismael) y Toribio Peña Jáquez (Felipe). 

Fue vilmente asesinado, a sangre fría, junto a Heberto Lalane José y José Alfredo Pérez Vargas, por el general Ramón Emilio Jiménez, hijo, de acuerdo a las informaciones que registra la historia. Éste obedeció la sutil orden del tirano gobernante Joaquín Balaguer, quien, al ser informado de que Caamaño había sido capturado, dijo que “en el país no hay cárceles para un hombre como el coronel Caamaño”.

Hago esta breve y casi lacónica reseña en este día de elecciones municipales en República Dominicana, porque recuerdo la decisión de Francis en la Guerra de Abril del 1965, de defender la vuelta a la Constitución del 63, enfrentando a los enemigos de la paz, la libertad y la constitucionalidad que intentó instaurar el profesor Juan Bosch en sus escasos 7 meses como gobernante. Recuerdo que Francis se enfrentó valientemente a las hordas invasores del gobierno de Estados Unidos durante esa gesta patriótica, y recuerdo que el desembarco guerillero de Francis (criticado por muchos) en febrero de 1973, tuvo el objetivo de derrotar precisamente el gobierno de los 12 años, que fue instaurado como legado fatídico de la invasión norteamericana del 28 de Abril del 1965.

Entonces observo, que a 47 años de ese doloroso acontecimiento, los dominicanos estamos participando en unas elecciones, que para algunos es como asistir a una guerra armada, no política. Previo al proceso de este domingo se registraron incidentes violentos entre miembros y simpatizantes de varios partidos políticos, hay heridos y hasta un muerto (en el momento de escribir estas notas). Se hieren y se matan los de las bases partidarias, defendiendo intereses de grupos enquistados en la dirección de esos partidos, intereses a los que ellos (los de las bases), no tienen acceso.

Se pelean al puño, con armas blancas, con armas de fuego de mediano y alto calibre, defendiendo a  candidatos que, en la generalidad de los casos, no tienen propuestas para solucionar los problemas que afectan sus comunidades, que no tienen objetivos colectivos, sino muy personales y/o grupales.

Si la acción de Francis fue criticada por venir al país con un reducido grupo a enfrentar un ejército regular fuertemente armado, hoy hay que criticar a la clase política que nos dirige y se disputa el poder, porque no ha estructurado un plan de desarrollo integral de la sociedad, para evitar que los pobres, que son los que van y llevan gente a votar, se enfrenten en una estúpida disputa por defender sus líderes, líderes que casi nunca recuerdan nombres ni rostros de quienes los suben a los puestos adonde llegan.

La valiente acción de Francis Caamaño y sus compañeros, debe ser interpretada como una acción emprendida con el objetivo fundamental de liberarnos de la ignorancia, la persecución, los asesinatos y por el desarrollo pleno de nuestras potencialidades y capacidades. Las elecciones municipales deben servir, en lo adelante, para escoger hombres y mujeres comprometidos con esos objetivos, sin pleitos, que sólo producen dolor, pérdidas y una secuela de consecuencias infértiles.

Caracoles!!

(Luego de terminar este artículo, nos enteramos que la JCE suspendió el proceso de votación por fallas en el sistema automatizado)

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