La presa de Monte Grande y el desarrollo del Suroeste (3)
Por Rafael Matos Fèliz
La construcción de
la Presa de Monte Grande ha sido tomada siempre para sembrar esperanzas entre
los suroestanos en los momentos cruciales de la política vernácula. Pero
después que pasan las elecciones, se tira al zafacón del olvido. Esto quedó
demostrado en los años 2009, 2013, 2014 y 2016. Entre 2009 y 2010, el
Presidente Leonel Fernández hizo todas las bullas con esa obra, previo a las
elecciones del 2010, en ellas, las elecciones congresuales y municipales eran para
un periodo de 6 años.
Pasó el 2016 y el
Presidente se reeligió. De nuevo, Monte Grande cayó en el zafacón y ahora, entre
el 2018 y 2019 se calentaron los motores para la construcción de la Presa y la
fecha de conclusión era para abril del 2020 (otro año electoral). El interés
del Presidente para que la presa se terminara en la fecha señalada, era tan
grande, que en una visita a la obra, en febrero del 2019, le dio un boche y
cogió la cuerda con el Director del INDRHI, Ingeniero Olgo Fernández, cuando éste le informó que la conclusión no sería para la fecha prevista. Sino después
de las elecciones del 2020.
Estamos en más de
la mitad del 2019 y aún falta mucho para la terminación de la obra. Nos
preocupa que los intereses políticos personales, que siempre han sido
motivadores del atraso o los avances de las obras para la colectividad, ahora
que el Presidente no se puede reelegir, caigan en el vacío y Monte Grande se
vuelva a ir al carajo. Asumimos que la presa era un estandarte a mostrar para
las apetencias continuistas de los últimos gobiernos, pero ahora, ese panorama
ha cambiado radicalmente.
En una visita, en
la cual acompañamos a las autoridades académicas y administrativas de la
Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA), a la zona de
construcción de la presa, nos encontramos con trabajos realizados y otros en
ejecución. Por ejemplo, los túneles de desvió del Yaque del Sur estaban en su
fase final; se trabaja con el muro de
contención a profundidad. Se observa, bien definida, el área donde se
construirá la nueva comunidad de Monte Grande, que según la información,
contará de 400 viviendas para albergar a los comunitarios que la obra va a
desalojar.
En los actuales
momentos nos encontramos inmersos en una campaña política externa a destiempo y
las millonadas de recursos que se están gastando nos presenta la idea de que
muchas cosas que se han planificado, posiblemente se queden a mitad de camino,
pues en nuestra corta visión, no tenemos suficientes recursos presupuestados
para los ingentes problemas colectivos y esas campañas electorales no
presupuestadas para este momento.
En estos días
vimos que el Presidente Medina volvió a la zona de Monte Grande y allí inauguró
o puso en funcionamiento los dos túneles de desvío para el río Yaque del Sur;
lo que posibilitará la construcción del muro o corona para la propia presa. El
mismo día, el Presidente dio el primer “palazo” para iniciar los trabajos del
complejo habitacional que alojará a los comunitarios desplazados.
¡Ay, cuánto nos
gustaría que se nos dé un pescozón sin manos!, con relación a la Presa de Monte
Grande, y que en el año 2020 se concluya esa majestuosa obra para el bien de
nuestra región y de los esforzados comunitarios de nuestros campos. Pero no
podemos negar que el pesimismo nos cubre y nos abate en los actuales momentos, y más conociendo la forma como los gobiernos de los
últimos 25 años, incumplen los planes cuando se trata de gente pobre.
Rafael Matos Féliz
Por el Desarrollo
Sostenible

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