Hace tres años, esos mismos actores convencieron al país de la importancia de separar las elecciones porque era ”más democrático” y da mayores oportunidades a los ciudadanos. Todavía no hemos experimentado si eso es cierto. Pero, quienes aprobaron ese paso, hoy quieren dar marcha atrás. Se desdicen de lo anterior y agregan que, el país “no soporta tantas elecciones”.
Le insistí que solo lo probara. Hoy, dos años después, es una de las frutas que más le gusta ¿Por qué no probamos estas primeras elecciones separadas y vemos si convienen o no? Esos que alegan que se “gastaría mucho“ en el proceso, son los mismos que justifican los millones que reciben los partidos. Alegan que “la democracia” tiene un costo y el pueblo debe pagarlo ¿entonces?
Dejemos esa reforma en paz.

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