18 de julio de 2019

Conversatorio Intimo con Amìn Abel Hasbùn


Por Josè D. Sànchez
Hoy no voy a hablar de ti como suelo hacerlo en muchas ocasiones, ni a escribir recordándote en tu aniversario, sino que vengo a conversar contigo de tópicos presentes, cosas de hombres, cosas reales y cosas netamente dominicanas.
Como debes saber, aunque renunciè a la militancia política nunca me he olvidado de tus ideas y enseñanzas y no me pasa ni de forma terciaria por mi mente, contaminarlas.
Ni por asomo, tengo el atrevimiento de enarbolar tu pensar para promoción o ascenso personal y mucho menos en un conglomerado reunido para honrarte y recordar tu legado.
Tenemos una procedencia común en cuanto al sector de clase, la pequeña burguesía, de donde tuviste el valor y el compromiso de alejarte de esos placeres mundanos y dedicaste tu corta vida y tu gran inteligencia para buscar otro horizonte más beneficioso y promisorio para nuestro sufrido pueblo y para todos aquellos que en diferentes países son dignos de mejor suerte, tengo que confesarte con pena y dolor, que aún tu AMÉRICA LATINA sigue buscando su camino.
Del grupo estudiantil creado con tu nombre y me honra y tengo el privilegio, desde que salió al ruedo, de levantar su bandera sin aún tener un ápice de arrepentimiento sino un inmenso orgullo, hoy no conozco su derrotero y no puedo asegurarte si sus dirigentes pueden considerarse tus genuinos representantes, pero si darte testimonio, sin la mínima duda, que vemos cosas totalmente opuestas a tu opinión, vemos personas apoyadas sobre tus hombros buscando ascender en una escalera social a la cual no pertenecen ni tienen derecho y tienen el atrevimiento de despotricar a voz en cuello que tú eres su ejemplo, farsantes y vendettas, veletas buscando hacia donde sopla el viento de su conveniencia.
Como puedes observar desde tu atalaya, la izquierda sigue sumida en las confrontaciones intestinas, grupales y personales, GUERRAS CHIQUITAS, como las denominó Jorge Puello, por las insignificancias y las pocas sustancias de los argumentos esgrimidos para liberarlas, pero siempre hablando de la necesidad de la unidad, o sea, a Dios rogando y con el mazo dando.
Ahora bien, también puedo asegurarte que no existe la creatividad en ella y sigues escuchando las consignas y clichés de tu época, como si ustedes las hubiesen dejado flotando para siempre, y peor aún, lo inverosímil es posible, sin importar táctica o estrategia para mantener la vigencia, encuentras las más variopintas formas de convenios y uniones sin importar actitudes ni procedencias.
Con tu desaparición física a temprana edad te liberaste de llegar a la vejez, no creas que los que sobrevivimos estamos en la gloria, sino en el más puro infierno, teniendo que soportar oír a personas que tienen sus manos manchadas con sus sangres, haciéndose pasar por protagonistas de una historia de la cual fueron la parte oscura y cuestionable.
Los mejores han desaparecido y la verdad monda y lironda, quedamos los peores.
Entre líneas puedo hacerte la siguiente confidencia, no deje ni menesteres femeninos olvidados en el pasado que me hagan sentir la urgente ni remota necesidad de recuperarlos.
Cuanta falta hace hoy día la humildad, la hermandad y la camaradería que tuvieron ustedes, un grupo de estrellas con luces propias, que juntos fueron un universo homogéneo, donde lo propio era sacrificado y solo lo común y favorable era la tarea emprendida y la meta única, pero todos con el mismo grado de entrega y sacrificio.
Para terminar, tengo que darte una noticia, que por ser nueva desconoces, si vivieras, encontrarías un prototipo: REVOLUCIONARIOS DE LAS REDES SOCIALES.
Sabes algo Amìn?, nosotros fuimos clandestinos, pero no embozados y anduvimos con el rostro descubierto, aún disfrazados.

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