Por Josè D. Sànchez
Hoy no voy a hablar de ti como suelo hacerlo en muchas ocasiones, ni a
escribir recordándote en tu aniversario, sino que vengo a conversar contigo de
tópicos presentes, cosas de hombres, cosas reales y cosas netamente
dominicanas.
Como debes saber, aunque renunciè a la militancia política nunca me he olvidado
de tus ideas y enseñanzas y no me pasa ni de forma terciaria por mi mente,
contaminarlas.
Ni por asomo, tengo el atrevimiento de enarbolar tu pensar para promoción o
ascenso personal y mucho menos en un conglomerado reunido para honrarte y
recordar tu legado.
Del grupo estudiantil creado con tu nombre y me honra y tengo el privilegio,
desde que salió al ruedo, de levantar su bandera sin aún tener un ápice de
arrepentimiento sino un inmenso orgullo, hoy no conozco su derrotero y no puedo
asegurarte si sus dirigentes pueden considerarse tus genuinos representantes,
pero si darte testimonio, sin la mínima duda, que vemos cosas totalmente
opuestas a tu opinión, vemos personas apoyadas sobre tus hombros buscando
ascender en una escalera social a la cual no pertenecen ni tienen derecho y
tienen el atrevimiento de despotricar a voz en cuello que tú eres su ejemplo,
farsantes y vendettas, veletas buscando hacia donde sopla el viento de su
conveniencia.
Como puedes observar desde tu atalaya, la izquierda sigue sumida en las
confrontaciones intestinas, grupales y personales, GUERRAS CHIQUITAS, como las
denominó Jorge Puello, por las insignificancias y las pocas sustancias de los
argumentos esgrimidos para liberarlas, pero siempre hablando de la necesidad de
la unidad, o sea, a Dios rogando y con el mazo dando.
Ahora bien, también puedo asegurarte que no existe la creatividad en ella y
sigues escuchando las consignas y clichés de tu época, como si ustedes las
hubiesen dejado flotando para siempre, y peor aún, lo inverosímil es posible,
sin importar táctica o estrategia para mantener la vigencia, encuentras las más
variopintas formas de convenios y uniones sin importar actitudes ni
procedencias.
Con tu desaparición física a temprana edad te liberaste de llegar a la vejez, no
creas que los que sobrevivimos estamos en la gloria, sino en el más puro
infierno, teniendo que soportar oír a personas que tienen sus manos manchadas
con sus sangres, haciéndose pasar por protagonistas de una historia de la cual
fueron la parte oscura y cuestionable.
Los mejores han desaparecido y la verdad monda y lironda, quedamos los peores.
Entre líneas puedo hacerte la siguiente confidencia, no deje ni menesteres
femeninos olvidados en el pasado que me hagan sentir la urgente ni remota
necesidad de recuperarlos.
Cuanta falta hace hoy día la humildad, la hermandad y la camaradería que
tuvieron ustedes, un grupo de estrellas con luces propias, que juntos fueron un
universo homogéneo, donde lo propio era sacrificado y solo lo común y favorable
era la tarea emprendida y la meta única, pero todos con el mismo grado de
entrega y sacrificio.
Para terminar, tengo que darte una noticia, que por ser nueva desconoces, si
vivieras, encontrarías un prototipo: REVOLUCIONARIOS DE LAS REDES SOCIALES.
Sabes algo Amìn?, nosotros fuimos clandestinos, pero no embozados y anduvimos con
el rostro descubierto, aún disfrazados.

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