
Algunos políticos lo hacen como CHISTES MALOS, de los cuales solo se ríen sus más cercanos adulones. Otros porque su gramática y ortografía no les alcanzan para dirigirse al contrario con el respeto necesario. Quienes creen que elevando la voz o usando términos degradantes, afectan al contrario, ignoran que el daño mayor se lo infringen ellos. Penosamente, quienes muestran más irrespeto en su discurso, es la denominada nueva generación de políticos, algunos definidos como “de izquierda”.
Palabras ofensivas o mentirosas no dan la razón. No importa lo mucho que se digan ni lo alto que se pronuncien. Se debe cuidar el lenguaje, ahora que estamos en víspera de la campaña electoral. Esperemos que el liderazgo político muestre merecer nuestro respeto, nuestro voto y que dediquemos tiempo a escuchar sus comparecencias. Ofender más, con palabrotas y acusaciones indirectas, no aporta NADA.
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