14 de junio de 2018

14 DE JUNIO 1959-ALGUNOS DATOS GUBERNAMENTALES DE ESTA PATRIÓTICA EXPEDICIÓN (Primera Parte)


Los patriotas marchan hacia la Gloria

Por Virgilio Gautreaux P.


Trujillo encabeza, en Febrero de 1930, un Golpe de Estado contra el Presidente Horacio Vásquez y organiza un fraude electoral en Mayo de ese mismo año,  basado en el uso de la fuerza militar y en el control de la Junta Central Electoral. Muchos de los que le siguieron en ambas asonadas, en pocos años, habían sido eliminados por el sátrapa y otros huyeron al exterior.



La década del cincuenta, a nivel mundial se caracterizó por gran número de procesos de liberación que dieron al traste con el colonialismo en varias partes del globo. Asimismo, por doquier muchas naciones se despojaron de férreas dictaduras. En nuestro continente, a pesar del férreo control norteamericano en el marco de la Guerra Fría, crecía la agitación social de millones de latinoamericanos hastiados de gobernantes corruptos disfrazados de eficientes anticomunistas.


El viejo Tacho Somoza es ajusticiado. Juan José Arévalo encabeza un gobierno democrático, solidario con exiliados de varias naciones. La juventud latinoamericana, los intelectuales y su vanguardia liberal, se lanzaban a las calles y presionaban sus gobiernos para que retiraran el apoyo a los regímenes fascistas. Estados Unidosn a través de la OEA, lucha denodadamente para mantener sus “aliados” en el poder, pero coyunturalmente fracasa en el empeño. 


Caen regímenes dictatoriales en Argentina(1956), Colombia (1957), Venezuela (1958) y Cuba (1959). Trujillo se convierte sucesivamente en huésped de sus colegas Perón, Rojas Pinilla, Marcos Pérez Jiménez y Fulgencio Batista.



GUERRILEROS NICARAGUENCES ENTRENÁNDOSE EN COSTA RICA. FUERON EN DOS AVIONES A NICARAGUA. LUEGO  APRESADOS Y JUZGADOS POR SOMOZA EN 1959
 

Luego de la revolución cubana, una oleada de fervor patriótico recorrió todo el continente americano. El rosario de dictaduras hilvanado por Washington, bajo el manto de “muralla anticomunista”  y la Guerra Fría, se resquebrajaba.
En Abril de 1959 se produce un desembarco de unos 200 guerrilleros en Panamá, proveniente de Cuba. El 31 de Mayo y a principios de Junio de ese mismo año, dos aeronaves con más de 100 combatientes nicaragüenses, aterrizan en la tierra de Sandino y Rubén Darío, a combatir la criminal dictadura de la familia Somoza. 


Mientras parte importante del mundo se sacudía de sus cadenas, en la República Dominicana se mantenía paralizada la movilidad social y política. El régimen trujillista, mediante una verdadera Gestapo, mantiene atemorizada la población a nivel nacional, a la vez que realiza secuestros, asesinatos y golpizas a los opositores. Una poderosa maquinaria de propaganda, adoctrinamiento y represión, mantiene atemorizado a millones de dominicanos. A su vez, los exiliados fuera del país también sufrían los zarpazos del tirano.


La llegada de Fulgencio Batista a República Dominicana, huyendo de las tropas de Fidel Castro, así como los reclamos formulados en fecha 12 de Febrero de 1959 por el nuevo Gobierno cubano, de que Batista fuera repatriado para someterlo a la justicia de ese país y la negativa de Trujillo, tensó notablemente las relaciones bilaterales. Al mismo tiempo, sucesos frente a las embajadas respectivas en ambas capitales, tornaron más enrarecido el ambiente. Finalmente, las relaciones Diplomáticas se rompieron el 26 de Junio de ese año. Conflictos de otra naturaleza, pero reflejo de una tirantez mutua entre Venezuela y República Dominicana, habían tenido  como resultado la ruptura de los vínculos con la patria de Bolívar, exactamente un día antes de la llegada de los patriotas por Constanza.

Para la segunda mitad de los años cincuenta y luego de 25 años de un férreo control del país, lenta pero paulatinamente comienzan a surgir en diferentes puntos del país, células de opositores, la mayoría con limitado campo de acción, concentrándose en difundir noticias internacionales, escuchar programas de exiliados antitrujillistas y trazar planes de cómo terminar la dictadura. A estos movimientos responde la tiranía recrudeciendo sus acciones de infiltración en los grupos de oposición, combinado con extremas medidas represivas.

Con una efervescencia política recorriendo América, el exilio dominicano consideró pertinente el momento para el derrocamiento armado de la tiranía de Trujillo cuya duración llegaba a casi tres décadas. Es bueno ver la determinación de nuestros patriotas de Junio, que a pesar de los inconvenientes y sabotajes nunca dudaron en venir a combatir uno de los regímenes más cruel y despiadado de la historia latinoamericana.

El sátrapa se preciaba de haber suscrito Convenciones en Ginebra y La Haya, en favor de los Derechos Humanos y el respeto a prisioneros de guerra, así como numerosos tratados mundiales y regionales en esta materia.  Sin embargo, en el caso de nuestros patriotas, las decenas de expedicionarios capturados con vida fueron sometidos a bárbaras torturas y salvajes tormentos, especialmente fomentados por Ranfis Trujillo y su camarila. Es increíble lo benévola que ha sido la justicia dominicana (y la historia) con los chacales torturadores, muchos de los cuales murieron tranquilos en sus hogares y los que aún sobreviven,  nadie osa señalarlos con el dedo acusador. Algunos hábilmente se incorporaron a partidos políticos donde fueron bien recibidos (y reciclados).
 

Es destacable el tormento y el exterminio a que fueron sometidos nuestros compatriotas luego de ser capturados, lo cual marcó una notable diferencia con otras dictaduras igualmente criminales de la cuenca del Caribe. Trujillo y su hijo Ranfis, montaron toda una logística y seleccionaron un personal para manejar los prisioneros, los interrogatorios, los equipos e instrumentos de tortura, las matanzas y las diferentes modalidades de disponer de los cadáveres. Una infraestructura y organización -guardando la distancia- similar a la que tenían los nazis en sus campos de concentración.

El régimen, de forma triunfalista, destacaba que había sido “el pueblo campesino” quien había derrotado y descuartizado a los expedicionarios, cuando  en realidad la gran mayoría fueron apresados y exterminados en las ergástulas trujillistas, los centros de tortura de Cárcel de la 40 y del kilómetro 9. El pueblo dominicano desconocía cual había sido en realidad el trágico y doloroso final de los patriotas.


El gobierno del sátrapa desplegó todo su andamiaje propagandístico para resaltar su “aplastante victoria”, para inflar su fatuo orgullo y como forma de atemorizar a quienes se atrevieran disentir de sus actos. Por eso, monta una gigantesca campaña de adhesión de todos los funcionarios, empleados, obreros, ayuntamientos, mujeres y el  pueblo en general. Periódicos, emisoras, plantas de televisión, revistas y publicaciones del interior del país, cierran filas en una verdadera apoteosis nacional. En este contexto, repetir una y otra vez la versión oficial de los del régimen, se convierte prácticamente en una doctrina, acompañada de “testimonios” de campesinos que afirmaban haber combatido (y derrotado) expedicionarios con simples machetes, garrotes y hasta piedras!!
De esta forma, se crea y repuja el mito de “la victoria”. En este contexto, a continuación transcribimos algunas de las versiones que contribuyen -en apreciación del trujillismo- a fortalecer las bases del régimen:

Héctor Trujillo Molina (Negro), hermano del tirano, fungía como Presidente de la República desde hacía varios años. El 27 de Febrero de 1960, rindió ante el Congreso Nacional sus Memorias, detallando las principales actividades gubernamentales correspondientes al año 1959. Al referirse a las expediciones de los patriotas, destacó las tensas relaciones existentes entre la República Dominicana y Cuba, especialmente luego del ascenso de Fidel Castro al poder.
En su exposición, detalló que el 14 y el 20 de Junio se produjeron dos intentos de invasión que habían tenido el apoyo de los gobiernos de Cuba y Venezuela, los cuales se produjeron sucesivamente en las zonas de Constanza, Estero Hondo y Maimón.

Continuó expresando que el primer contingente armado lo constituyeron 56 hombres que llegaron a la Villa de Constanza en un avión C-46, que ostentaba fraudulentamente las insignias de la Aviación Militar Dominicana. Los segundos desembarcos ocurrieron en la costa norte del país. Ambos partieron -precisó- de la Bahía de Nipes en dos yates identificados con los nombres de Tinita (antigua Doña Rosa) y Carmen Elsa. En la primera embarcación venían 54 hombres y en la segunda 86.

Manifestó que los expedicionarios usurparon la bandera de los Estados Unidos de Norteamérica para sus fines agresores y que sus naves habían sido escoltadas por la Fragata de la Marina de Guerra cubana Máximo Gómez. Igual protección le fue proporcionada por los buques de guerra cubanos Antonio Maceo y José Martí.

Más adelante dijo que los intentos de invasión fueron exterminados por las Fuerzas Armadas de la República, resaltando la “valiente, decidida y leal colaboración” en esas operaciones bélicas de parte de la población campesina del país, en respaldo del Gobierno. 

Ampliando su exposición sobre el tema, destacó que entre el armamento que fue capturado a los expedicionarios figuraban, además de considerable cantidad de municiones, fusiles automáticos belgas, “aportados por Venezuela”, y fusiles americanos ML, suministrados por el gobierno cubano;  ametralladoras calibre 30 y 50, fusiles FAL y Garand, bazucas y carabinas 30 ML, pistolas 45 y revólveres 38.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La Caracola agradece su disposición de contribuir con sus comentarios positivos, siempre basados en el respeto a los demás y en la ética de la comunicación popular.