Por Ernesto Heredia
Desde siempre hemos escuchado hablar
a nuestros ancestros, así como a todos los que nos rodean y quieren que
nosotros, como seres humanos, tengamos un grado de educación para poder asumir un
rol en nuestra sociedad, tanto en el ámbito laboral como intelectual, de que
debemos estudiar una carrera y hacernos profesionales.
A partir de que tenemos uso de razón
y podemos asistir a un centro educativo, nuestros padres nos inculcan de que la
mejor herencia que nos pueden dejar es la educación y, por ende, prepararnos
hasta llegar a la Universidad y obtener un título de ésta, lo que nos da el
nombre de profesionales o competitivos/as.
A mi juicio, una persona profesional,
en la mayoría de los casos, no tiene que ser egresado de un Centro
Universitario, vale con que el oficio que ejerce lo haga con dedicación y
esmero.
Un título de una universidad X
simplemente te da un estatus diferente en la sociedad que vivimos, pero no
necesariamente indica que en las labores que ejerzas, seas profesional.
Un profesional, es un miembro de
una profesión, o una persona cuyo sustento de vida es
a través del ejercicio de una actividad laboral específica.
Además, describe los estándares
educativos y de preparación que permiten a los miembros de una profesión ejecutar
los específicos roles que caracteriza a la misma.
Los profesionales, en su mayoría,
están sujetos a estrictos códigos de conducta, rigurosa ética profesional y
obligación moral con la sociedad.
Partiendo de esta definición, y de mi
humilde reflexión, los que tienen un título o son egresados de una academia
educativa, no necesariamente son profesionales. Muchas personas con títulos universitarios, desempeñan sus labores profesionales con cuestionada destreza, mientras que muchos simples técnicos, desempeñan sus oficios con excelente destreza profesional.
Hagamos casos a nuestros ascendentes, padres, madres, abuelos, abuelas, estudiemos, hagamos una carrera
universitaria, pero que sea acorde con nuestra vocación; que al lograr una profesión, nos dediquemos a ella plenamente, con buena actitud y vocación
de servicio. Seamos profesionales en la profesión que elijamos, aún sea una profesión de oficio.

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