Producción de cerdos, biogás y abono orgánico
Por Rafael Matos Féliz
Mientras
desarrollábamos las actividades para preparar la Caracterización Ambiental y la
Agenda Ambiental de Barahona (2012-2013), encontramos realidades muy penosas en
numerosas comunidades de las áreas rurales, y aún peores en aquellas
localizadas en zonas de laderas. Allí, las alternativas de reproducción de la
vida se enclaustran en un ámbito muy estrecho y con muy pocas posibilidades de
apoyo oficial.
De
allí salió el interés de involucrarnos en sus aspiraciones y promover algún
cambio de esa realidad. Hablamos de la posibilidad de fomentar la crianza de
cerdos y de otros animales. Se recuerda que hace 40 años (1978), criar cerdos
era “la alcancía del pobre”, pues había movimiento económico en áreas rurales y
suburbanas. Vino la “fiebre porcina” y sembró la miseria en todas las regiones
del país, sin que hasta el día de hoy se visualice un plan para cambiar esa realidad
de la ganadería popular.
Promovimos
la idea de criar cerdos nuevamente en áreas rurales, ahora con múltiples
propósitos. Además de criar y vender cerdos vivos, producir también biogás y
extraer abono orgánico. Y donde las condiciones no sean las adecuadas, entonces
criar los cerdos en condiciones de “pastoreo libre”, con cierto confinamiento.
Se
propone dotar (en calidad de préstamo) a los beneficiarios, de un verraco y
varias cerdas (máximo diez hembras), instalaciones mínimas y un biodigestor. Capacitarles
en la nueva tecnología y visitar granjas con experiencias exitosas, para que
ello sirva como efecto motivador y multiplicador en toda la provincia y región.
La
crianza de cerdos con propósitos múltiples posibilita que, con buena
alimentación, una cerda produzca dos partos por año y en cada parto nazcan en
promedio de 7 a 8 cerditos. Lo que implica que una hembra pare de 14 a 16
cerdos al año. Si se venden al destete (4 semanas después de nacidos), se
obtendrían varios miles de pesos por cerdito. Lo que significa un buen ingreso
para productores y familiares.
Las
heces de los cerdos se conducen de la pocilga al biodigestor por tubería, con
válvula o trampa que permita la limpieza de materias extrañas. Por cada parte
de heces se añaden 4 partes de agua, para una mezcla adecuada. Dentro del
biodigestor, la mezcla se fermenta en ausencia de oxígeno y de allí sale, en un
plazo de 2 semanas (en zonas con temperaturas mayores a 24o c), el
biogás o metano. El cual se extrae por medio de una válvula de salida y se
lleva al lugar de uso, a una estufa o bombillas de luz.
Con
este sistema se disminuye, e incluso se elimina, el gasto de combustible para
cocinar o iluminar la vivienda o la vecindad rural. Y los efluentes sobrantes
(el lodo), son excelentes para fertilizar los predios agrícolas; adicionándoles
nitrógeno, fósforo, potasio y otros nutrientes, con un costo bajísimo y con una
contaminación cero de suelo y agua. Este sistema, además de energía limpia,
evita la acumulación de heces, que emanan malos olores, con la consiguiente
molestia para los ciudadanos.
Producir
biogás en un biodigestor y usarlo en la granja o zona, elimina 21 veces el
peligro del efecto invernadero, que es el causal del cambio climático. Todo lo
anterior deja muy claro que en nuestro país, y en especial en áreas rurales
donde se crían animales y en escuelas, universidades y en lugares donde
interactúan muchas personas usando los mismos excusados, es posible producir
biogás y crear las condiciones de calidad de vida de la gente, con un mínimo de
esfuerzo, de costo y de voluntad política.
Reconocemos
que esas soluciones no dejan ganancias a los que tienen en sus manos, por
desgracia, la toma de las decisiones. A pesar de ello, seguimos con la
esperanza de que la crianza de cerdos, la producción de biogás y de abono
orgánico, sea una realidad de un programa de múltiples propósitos, a fin de
disminuir la pobreza que cubre nuestras campiñas y campesinos.
Rafael
Matos Féliz
Por el
Desarrollo Sostenible

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