8 de marzo de 2018

¡Puntos Importantes en una Relación!

Por Ernesto Heredia

En estos tiempos tan difíciles que vivimos, hemos visto como nuestros valores y principios más fundamentales se han deteriorado, a tal punto que las relaciones que establecemos con los demás, están basada en algo tan vano como el beneficio material o social que podamos alcanzar con cualquiera o X persona.

El ser humano, al igual que los animales y las plantas, deben de conquistarse con las buenas obras. A las plantas debes echarles agua y tiene que darle el sol para que puedan sobrevivir; a los animales, aparte de alimentarlos, también debes de darle afecto y cariño. Imagínese entonces que
debe hacer con las personas (seres razonables y pensantes), y sobre todo, con aquellas que son parte de ti, llámese familia, hijos, padres y tu compañero/a de vida.

Conquistar a alguien no depende de dinero, ni de regalos, ni de invitarlo a salir, ni nada por estilo, depende más bien, de darle ternura, decirle siempre lo importante que es esa persona para ti, pero sobre todo, darle amor.

El corazón de tus amigos, compañeros de trabajo, de tus hermanos, hijos, padres, y de tu pareja, esposo o esposa, se conquista hablándole con apego, cortesía, educación, sin reproches, sin palabras que puedan herir, y que hagan que mañana esa alma, en vez de acercarse a ti, quiera alejarse, por la sencilla razón de que la maltratas, la lastima, hieres sus sentimientos, y no importará las dádivas que puedas ofrecerle.

Conquista al prójimo para que mañana no se acerque a ti porque tienes dinero, fama, ni donativos materiales. Haz que su corazón, en vez desear obsequios, desee tu cariño, anhele tu amistad.

Las cosas materiales solo son complementos momentáneos, vanidades mundanas, que con el tiempo se agotan, pero el amor permanece para siempre. Se rico haciendo el bien, se generoso haciendo obras que alimenten tu alma.
Conquista a tu familia, hijos, padres, y/o hermanos, con todo el amor que puedas ofrecerles, atención, cuidado, esmero.

Conquista a tu pareja, no sólo invitándola a salir, ni con regalitos, también con calor, entusiasmo, pasión, dile siempre lo bella que está, háblale con dulzura, ámala cada día más.

El afecto y el buen trato son efectos de reciprocidad, la amabilidad, el respeto, son artículos que se les brinda a aquellos que lo puedan costear, y esto no es algo que se vive fuera de nuestros hogares, sino que hemos acostumbrado incluso a nuestros hijos a ejercer esta práctica.

No permitas que a tus seres queridos le suceda lo que a las plantas, que si no le echas agua, se mueren. 
 
Nos hemos olvidado de crear y cultivar relaciones con base a los sentimientos, nos hemos olvidado de multiplicar el amor, porque es eso lo que hacemos cuando tratamos a los demás con cortesía, con agrado, con respeto, y de eso se trata, no de ser cualquier individuo, sino de ser multiplicadores del amor.

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