Por Ernesto Heredia
A través
de los años, hemos visto como nuestra sociedad ha ido retrocediendo. En vez de avanzar con el tiempo, vamos en picada, en caída libre,
porque nos hemos acostumbrado al desorden desmedido.
La falta
de educación, de conciencia, de humildad, humanidad y sobre todo de
colaboración de nosotros como ciudadanos, y de los que están
llamados a establecer el orden territorial, ha hecho que la
desorganización poblacional esté arropándonos cada día más y en
gran magnitud.
Mientras
un grupito, (los que nos dirigen) sigan saliendo favorecidos, sin que
esto les afecte, el bienestar de la gran mayoría no va a
importarles, ya que para ellos no es nada grave.
Vemos a
diario como nosotros mismos estamos destruyendo el mundo, su
naturaleza, pero también, como a nuestros cabecillas no les duele que
la gran mayoría carezca de agua potable, electricidad, salud,
educación, que los barrios que conforman los pueblos y la ciudad,
estén llenos de basura por doquier, porque lamentablemente los
estamentos gubernamentales están politizados, y por consiguiente,
nunca alcanzaremos tener una igualdad humana y social, mientras
sigamos pensando en nuestro yo, y no en el bienestar de los demás
Desgraciadamente,
nos hemos acostumbrado a una cultura desordenada, al abuso,
injusticia, exceso, despotismo e iniquidad de los que tienen el
poder, debemos y tenemos el derecho de romper con este flagelo y
colaborar para poder mejorar.
Es
ineludible que esta generación despierte, es necesario desconectar
los juegos electrónicos, salir un poco de las redes sociales, de
cerrar los oídos al dembow; es preciso dejar de buscar las ultimas
tendencia de la moda, para que podamos percibir a qué abismo nos
estamos dirigiendo.

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