Por Ernesto Heredia
Nuestra sociedad dominicana, desde hace
muchos años ha venido copiando (si se puede usar el término)
muchas cosas de otras culturas, como por ejemplo, frases, gastronomía, forma de vestir y hasta la
forma de comunicarse con los demás. Algo que no veo mal, pero lo grave del
caso, es que la mayoría de lo que hemos plagiado, han sido cosas que han
dañado esta nación, en mando, en desorden, y en una que otra manera inapropiada
de comportarnos.
Cada país tiene su modo de vida, su
dogmatismo, su forma de actuar y pensar, o lo que es lo mismo, su cultura. Sin
embargo, adoptamos formas, conductas, ideales, que no son propias de nuestras
raíces, en el mayor de los casos no
somos auténticos, ya que aplaudimos lo que
viene de afuera, reverenciamos al extranjero, nos fijamos y anhelamos más en lo
particular que en lo nuestro, y por ende, esto nos ha llevado a tener la estirpe
que hoy en día hemos alcanzado.
Entonces,
siendo nosotros copiones, ¿por qué no hacemos lo mismo con las cosas buenas?
Debemos imitar también lo que es bueno para que nuestro pueblo avance no
solo en cantidad, sino además en calidad.
Una
de esas cosas buenas de la que quiero hacer mención y de la cual debemos poner
en práctica, es el caso de Nicaragua, donde las carreteras, barrios
y poblados, han adoptado medidas para frenar la delincuencia, y esto ha
transcurrido a la par de un incremento en la seguridad, operativos y
patrullajes policiales, posicionando al país como el más seguro de América
Latina, de acuerdo con informes oficiales.
Seguridad
en los colegios, terminales de autobuses, en canchas deportivas, mercados
populares, en las actividades religiosas y recreativas, centros turísticos o en el
campo, son algunas de las tareas que la Policía Nacional de Nicaragua realiza
para conservar el prestigio de ser el país "más seguro" de la región.
La
tasa de homicidios de Nicaragua se situó en 7 por cada 100.000 habitantes en el
2017, el índice más bajo entre los países de Centroamérica, y el menor indicador
en Nicaragua en los últimos 11 años, de acuerdo con Fernando Borge, segundo jefe de la policía de Nicaragua.
Esa
tasa de homicidios es, además, la segunda más baja en América Latina, de
acuerdo con los informes oficiales, siendo Managua la capital de la región más
segura, solo por detrás de Ottawa, la capital de Canadá.
¡Imitemos
esto, copiemos lo bueno!

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