Por Nélsido Herasme
La carestía de los precios de los
productos de consumo estratégicos de la población, con énfasis en los plátanos
y el pollo, acompañado de la crisis sangrienta a lo interno del Partido de la
Liberación Dominicana (PLD) fueron los principales detonantes de fin de año que
en un momento motivaron a dominicanos a pensar que es mejor abrocharse una
tayota sin sabor, que continuar saboreando el amargo trago que representan los
peledeísta en el poder.
La organización de la estrella amarilla
se diluye en el firmamento, esperándole otra crisis, no se sabe de qué
magnitud, para buscar el candidato sustituto del fenecido Juan de los Santos,
en el municipio Santo Domingo Este.
El próximo 15 de mayo del 2016, la gente
podría estar escogiendo entre un alimento amargo y otro que no tiene
sabor, olor ni color.
Hay firmas encuestadoras que tan solo
están a la espera de un aplauso al mandatario para endosarle y publicar por
todos los medios al servicio del gobierno el 80% de la preferencia del
electorado.
No es posible que la gente perciba palpe
en el tren oficial un escándalo tras otro y que la oposición ni siquiera se
entere.
No hay alegatos que justifiquen el
silencio de la oposición ante la subida exorbitante de los precios de los
productos de primera necesidad, la lucha a muerte que libra el PLD
en su seno, el auge de la criminalidad y sus secuelas de sicariato y violencia
generalizada, la corrupción rampante en el sector público y el desplome del
sistema judicial de la República.
La oposición tayota lo único que ha
hecho es aprovecharse de la postura y pronunciamiento sobre la corruptela del
gobierno, por pate de la embajada de los Estados Unidos, del
mantenimiento de la cadena humana contra la impunidad que promueven sectores de
la sociedad civil y del demoledor informe de “Barómetro
Empresarial”.
Sin poder aprovechar los errores del
gobierno, a la oposición también le espera momentos de dificultad interna,
porque teniendo las posibilidades de escoger a sus candidaturas congresuales y
municipales, lo único que ha hecho es jugar a la tardanza y dedicarse hacer el
papel del 911, recogiendo heridos provenientes del litoral del partido que
ostenta el poder.

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