El asesinato del alcalde y dirigente peledeísta Juan de los Santos, del padre de una exreina de belleza y de un comerciante en Los Guandules trajo al debate, otra vez, el tema del desarme.
Políticos, funcionarios, legisladores, dirigentes comunitarios, religiosos, empresariales, han retomado el DESARME como fórmula única para frenar la violencia y los asaltos. Yo no estoy de acuerdo con desarmar, pura y simplemente a la población. Creo que sería como desvestir un santo y dejar vestido al demonio.
Yo creo que, como dice la iglesia Católica, se debe revisar la conducta, el comportamiento y el porqué de la actitud violenta de muchos ciudadanos. Ver por qué un pequeño rose de dos vehículos termina en muerte, cuando eso lo arregla un mecánico en un taller.
El asesino de Juan de los Santos poseía un arma con permiso legal ¿Quién evitaba que llegara hasta él? En verdad se debe revisar la ley de arma, la forma cómo se evalúa a un ciudadano que busca legalizar un arma, cómo se adquieren esas armas, especialmente las que entran abundantemente de contrabando por la frontera con Haití.
Pero, de ahí a propugnar por un “total desarme” de la población, como alegan algunos, tengo mis dudas. Y no es que yo sea amante de las armas, incluso ni las poseo. Pero entiendo que son muchas las ocasiones en las que un arma legal ha frenado a delincuentes que han pretendido asaltar o asesinar a una persona trabajadora y decente.
Tengo la experiencia de que cada propuesta de desarme a la población ha dejado a muchos ciudadanos sin el arma legal que poseen. Muchas de esas armas no retornan a sus propietarios. Sin embargo, quienes tienen armas ilegales no se acogen a ese desarme y siempre están armados, muchos de ellos, incluso, protegidos por jefes de destacamentos militares y agentes.
Que se revise la ley de porte y tenencia de armas está bien, pero se debe tener cuidado a la hora de ejecutar un plan de desarme total de la ciudadanía. Puede resultar “mas cara la sal que el chivo”.
Lo que sí creo que se debe iniciar es una campaña de concienciación ciudadana. Que hagamos como dijo el presidente Danilo Medina: “Hablemos de paz, de que la gente pueda entender que los problemas no se terminan con un episodio de la vida. Hay caídas y la gente tiene que tratar de levantarse”.

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