29 de mayo de 2015

Nos Reelegimos Todos, ¿Y qué con los Nuevos Aspirantes?

Por Alejandro Santana
Cuando  existían los acuerdos de palabras y estas al  ser empeñadas se respetaban, se podía confiar ciegamente en la seriedad de las personas.
"Dí mi palabra y primero muerto que dejarla caer", eran las expresiones que se escuchaban, entre amigos y compadres.
Hoy es otra cosa, el radicalismo exhibido por algunos políticos no es tal, son fanfarronerías para presionar y conseguir lo que apetecen, sin importar que el país se
hunda.
Escuchamos en reiteradas ocasiones al Presidente Medina decir que no buscaría una segunda repostulación, igual lo oímos del  ex presidente Leonel Fernández, pero terminaron buscando otra oportunidad de seguir en el mando.
Que cualquier ciudadano tenga sus aspiraciones, es hasta comprensible, pero que le haga creer al pueblo que es honesto y firme en sus posiciones y planteamientos, eso es otra cosa.
En mi país, la palabra del político no vale nada, ser deshonesto en sus posiciones hasta es aplaudida y aupada por sus seguidores, cuando les conviene.
Todos llegan al poder con la intención de cumplir  un período de gobierno y ya, pero cuando le toman el gustico al carguito, sus palabras se van a pique y todo sigue igual.
Siguen siendo personas serias, coherentes, aunque lo que menos les importe es desarrollar el país y cumplir con promesas de campaña.
Danilo Medina, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, son los últimos protagonistas de la palabra empeñada, pero no cumplida, pero tienen defensores que hasta justifican  sus cambios de posición y de carácter.
Analizar, cuestionar esas posturas, sería perder el tiempo y hasta entrar en dimes y diretes con sus seguidores que siempre tendrán argumentos para defenderlos y justificarlos.
Me voy a centrar en muchos peledeístas que venían haciendo el trabajo para presentarse ante el electorado como los candidatos a cargos congresuales y municipales, pero un acuerdo  entre amigos, les priva de toda esperanza.
El acuerdo reeleccionista le cierra la puerta a muchos, pues la reelección en la actualidad será a todos los niveles, no sólo a la presidencia, también a lo congresual y municipal.
¡¡Ustedes aspirantes, se aguantan, tenemos otras prioridades, entre nosotros, deseamos seguir, aunque  para lograrlo tengamos que cerrar el país!!.
Y a esos políticos de pueblo, de varias provincias que estuvieron trabajando para lograr ser los candidatos a cargos electivos, ¿qué les diremos?
A esos que invirtieron  dinero en sus aspiraciones como pre ¿que le diremos?, ¿qué haremos con ellos?, ¿los nombraremos en posiciones que de hecho ya estaban comprometidas con otros compañeros?
Bueno, así se hará y no pasará nada, porque  los que propiciaron esos acuerdos reeleccionistas seguirán creyéndose personas serias, honestas.
No creo ofender a nadie en particular, pues desde muy pequeño siempre he escuchado que la palabra empeñada, los compromisos asumidos, aunque no hayan sido delante de un notario, deben ser  asumidos.
Pero que siga la fiesta, mientras las aspiraciones de los ciudadanos de cambiar de caras en el congreso, en los ayuntamientos, se quedarán truncadas.
Ojalá que esta nueva reelección no sea un mal parto, que  los dolores superen  a los beneficios  esperados por un pueblo que merece mejor suerte, mientras, hablemos de reelección compañeros, y ustedes traten de ser serios, que en nosotros ese concepto no tiene ningún valor.

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