“Mi vocación nació bajo el rezo del
Rosario a la Santísima Virgen, que mis padres recitaban todas las tardes, a la misma hora, junto a todos mis hermanos”, dijo Romero Cárdenas a este diario.
Sobre su designación como obispo de Barahona por el Papa Francisco, el pasado 21 de febrero, dijo que cuando se lo comunicaron sintió una gran impresión. “Me llamaron de la nunciatura varias veces y leí los mensajes, lo que pareció muy extraño. Jamás creí que me llamaban para eso”.
Si había tantos buenos sacerdotes por qué se fijarían en él, pensó.
Nacido el 24 de julio de 1967, en la comunidad El Ramonal Arriba, de la provincia María Trinidad Sánchez, ingresó al seminario menor de Pontón, La Vega, en 1983, a la edad de 16 años. Tras terminar sus estudios de Teología en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, fue ordenado sacerdote en 1995, por el entonces obispo de San Francisco de Macorís, monseñor Jesús María de Jesús Moya.
Enseguida fue designado rector del Seminario Menor San Francisco de Asís, y en 1998 fue enviado a la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, donde se licenció en teología bíblica.
Asume hoy la diócesis de Barahona, integrada además por Bahoruco, Independencia y Pedernales.
La ceremonia de ordenación será celebrada a las 10 de la mañana, en el Palacio de los deportes del distrito municipal de Villa Central, con la presencia de la Conferencia del Episcopado Dominicano y el presidente de la República, Danilo Medina Sánchez.
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