Las oportunidades se aprovechan. Poner un comedor se caía de la mata. 900 obreros o más laboran en la construcción de la Nueva Barquita que necesitan desayunar y comer. A veces, hasta cenar. Estamos hablando de un negocio de 50,000 pesos diarios mínimo.
Lo que había que hacer rápido era ponerse en eso y entusiasmar a las amigas necesitadas y dispuestas. Eso hicieron.
A la construcción y terminación de las 1,400 viviendas de la Nueva Barquita le falta un buen tiempo todavía.
Eso quiere decir que, bien medidos en asuntos de cocina y comedor, son muchos los platos de comida que quedan por preparar y vender.
La inteligencia y laboriosidad de estas mujeres se ve recompensada en el hecho de que hasta de otras partes vienen a comer, atraídos por su sazón y localización.
Esta es su historia.
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