2 de junio de 2014

¿Por qué él no Debe Continuar?

Por Ismael Batista
El Presidente de la República  estrena el actual  cuatrienio presidencial implementando políticas sociales y de desarrollo acorde con las  expectativas y necesidades nacionales, lo que le ha permitido buena aceptación popular, convirtiéndose en el presidente mejor valorado de los últimos 50 años. En efecto, no podría ser de otra manera, porque el candidato, hoy  presidente, Lcdo.  Danilo Medina, le presentó a la sociedad dominicana un programa de gobierno, que  podría resumirse en “Cambiar lo que está mal y hacer lo que nunca se hizo.”. Y el presidente cumple sus propuestas de candidato, no obstante a la crítica situación económica que ha heredado de administraciones pasadas. Está haciendo realidad, en otras palabras, cumpliendo las propuestas de candidato presidencial que le prometió a la nación. Dominicana. 

EL nuevo lema:”Manos a la obra“, se extiende por todos los rincones del país con las ejecutorias que está llevando a cabo el gobierno dominicano. Es una política integral de acción que abarca todas las aéreas que son puntales para verdaderamente desarrollar el país. El presidente dominicano está demostrando capacidad y entereza en la dirección del gobierno,  enfrentando la situación con el encaro que demandan los problemas de ancestro que agobian a los habitantes de la patria de Juan Pablo Duarte.
El ejercicio gubernamental perfila a Danilo Medina como un hombre de Estado con gran discernimiento político. A lo largo de su carrera política, fue figura de principalía en el  Partido de la Liberación Dominicana, ocupando  las cimeras posiciones   de  ser miembro del Comité Político y director de campañas electorales en las candidaturas presidenciales del Profesor Juan Bosch y de Leonel Fernández. Posteriormente accede a un poder estatal, con un puesto electivo en la Cámara de Diputados, poco tiempo después fue electo su presidente, cargo que desempeñó con gran tacto político, demostrando capacidad de buen conciliador y estratega político.
Con el ascenso del Partido de la Liberación Dominicana a la dirección del gobierno, el Licenciado Danilo Medina es designado Ministro de la Presidencia de la República, posición de relevancia política y gubernamental, la cual ocupó durante unos seis años, función  que desempeñó con el intenso activismo  y el pragmatismo que le caracteriza. De tal manera, que podemos afirmar que, a lo largo de su carrera política, el Lcdo.  Medina ha asimilado  conocimientos teóricos y prácticos, que  en el quehacer de la política y en el ámbito gubernamental, el pueblo lo tiene valorado como el presidente dominicano de mejor desempeño.
Prototipos como el presidente que tenemos al frente de la cosa pública escasean o están en proceso de extinción en República Dominicana y en Latinoamérica. Para comprobarlo bastan las muestras de los presidentes de Bolivia y Ecuador, donde los habitantes de esas naciones claman abrumadoramente por la reelección de sus presidentes. Y ni hablar de historial del fenecido presidente Hugo Chávez.
De manera pues,  que la clase  política dirigente y los llamados líderes políticos, conjuntamente con las fuerzas políticas de avanzada, el sector empresarial, los sindicatos y los sectores religiosos, están en el deber, por el bien del país,  de  presentarle al electorado nacional  ofertas electorales dignas y de calidad, porque la situación económica y social por la que atraviesa la República Dominicana no están  para volver al pasado o caer en manos  inexpertas y en la improvisación. El país necesita  hombres con experiencia gubernamental y de probada eficacia en el desempeño de funciones en el periodo de tiempo que lo fueron. 
Y hay que tener mucho cuidado con eso, porque en la región, de la cual la República Dominicana ocupa un espacio geográfico y político, los requisitos para ser presidente son elementales, se refieren a la nacionalidad, la edad y a los derechos civiles y políticos del aspirante, entre otros. En ese aspecto no hay gran diferencia  en lo establecido en la Constitución dominicana, de manera pues, que la posibilidad  de ser un aspirante presidencial de cualquiera de los dominicanos, son amplias, así como también las posibilidades de yerro de los electores. Y para que no quepa la menor duda, en el continente hemos tenido los referentes desagradables en la elección de presidentes ineptos e incapaces  para el ejercicio gubernamental, como fueron los casos de Abdalá Bucaram Ortiz en Ecuador y Fernando Collor de Melo en Brasil. ¿Por qué cometer parecido error en la República Dominicana si ya tenemos un presidente que va por buen camino?
Lo expresado tiene mucho más valor, porque la dinámica gubernamental en el Estado presidencialista, que es el que se estila en la República Dominicana, las políticas gubernamentales son ideadas, implementadas y ejecutadas por el presidente, que tiene mucho poder, a lo que se le puede agregar la   influencia  determinante en el accionar de los otros poderes del  Estado. Por eso, es fundamental la elección de un buen presidente  para el  próximo periodo presidencial que inicia en 2016, porque son amplias las atribuciones que le confiere la Constitución y, de todo este poder caer en manos inexpertas o en la improvisación, se puede caer al borde del colapso  o el descalabro. Aun todavía, el país está a tiempo de salir de los obstáculos en medio del camino que le impiden seguir trillando el sendero  del progreso. El primero de ellos es la deuda externa.
El autor es médico.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La Caracola agradece su disposición de contribuir con sus comentarios positivos, siempre basados en el respeto a los demás y en la ética de la comunicación popular.