26 de mayo de 2014

LECTURA OBLIGADA

La Presión a República Dominicana continúa
Por Orlando Gil
LA COMISIONADA.- A República Dominicana todavía no le han cortado la cabeza, pero está sentenciada y arrodillada en el cadalso. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos lo recordó al finalizar la semana pasada, por si acaso a alguien se le había olvidado. Navi Pillay no lo hizo personalmente, sino a través de su vocera Cecile Pouilly, y con una rapidez que asombra. Fue para que gobierno y pueblo dominicanos no creyeran que habían inventado el hielo en cuadrito, ni se alegraran más de la cuenta con la solución consensuada.
Conviene saber que eso fue en Ginebra, Suiza, y en rueda de prensa. El cable de la agencia EFE dice que la comisionada Pillay “alabó” la aprobación del proyecto de ley, pero que al 
mismo tiempo lamentó que no incluyera “a aquellos que no fueron inscritos al nacer”. El Ejecutivo, y consiguientemente el Legislativo, no hicieron más que lo que Salomón consideró apropiado cuando dos mujeres pretendían un mismo niño: dividirlo. Pero la ONU, o el Alto Comisionado, no cree que Salomón fuera sabio, ni acepta su sentido de justicia… 
LA MAYORÍA.- Salomón tenía que haber dado la criatura a la que no era la madre ni tenía la razón, y no dividirla como hizo el gobierno dominicano, cuya ley solo acoge a los inscritos. A los que tienen papeles y pueden contarse. Los no inscritos, y no es chanza, son como las vacas, los cerdos y las gallinas que se extraviaban en los montes, y el campesino, para no afanar más o lleno de fe, se los dejaba a la Virgen. Esos serán siempre los haitianos de la Virgen. La comisionada Pillay aprueba la ley en parte, aun cuando usa la palabra alabar, que es celebrar con palabras una persona o un hecho; pero se queja de que no abarque a todos los afectados. A los reales y a los supuestos. Lo mejor de todo es que desde Ginebra, Suiza, Pillay, o su vocera Pouilly, saben que los no inscritos son mayoría. Habrá que preguntarse sobre esa forma especial de registro, pues, primero, cómo se determinó ese número, y segundo, cómo hacerlo en un territorio abierto o teniendo de por medio un río que como el Masacre que se pasa a pie… 
LAS ADOPCIONES.- El tristemente célebre padre Riquoy, de quien nadie se recuerda ni menciona, lo tuvo siempre claro. El problema se resolvía con papeles, y por eso adoptó, y dio papeles, a tantos niños como fuera posible. Esos de seguro no tendrán problemas, pues cuentan con el amparo de su apellido. Pero ¿Y los otros que solo cuentan con su testimonio? Ningún Estado puede decidir situaciones en base a la mentira de los interesados o beneficiarios. Y eso lo saben allá, del mismo modo aquí. De ahí que se haga necesaria la cañona. La presión, la amenaza, la condena. Pillay por boca de Pouilly habla como lo hacen los poderes absolutos, que solo imponen, sin atender consideraciones nacionales. Ella espera que las cosas no se queden ahí, que el proceso sea transparente, pero sobre todo advierte (para que no se quede ninguna pregunta en el aire) que su oficina, ese Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se mantendrá vigilante… 
QUE NO.- Se pensó que el problema era Álvaro, el hijo de Mario Vargas Llosa, y no. Era la ONU. La misma ONU que hasta ahora no ha resuelto un solo problema en el mundo, y que incluso permitió el unilateralismo de Estados Unidos en los tiempos de George Bush Junior.
Digo más, es la misma ONU de los cascos azules que tiene ocupado el territorio de Haití, y en vez de solucionar, agrava sus dificultades institucionales. Haití es hoy peor que antes de llegar las tropas de intervención. Sin ellas, se dice, no hubiera llegado el Cólera, ni producido violaciones de nacionales haitianos a manos de extranjeros.
Esto es grande, Dios mío. Estas mujeres tienen unos ovarios que debieran legar a la ciencia. Porque están hablando los derechos humanos de la ONU, una de cuyas dependencias tiene una presidencia rotativa o por elección, y que entre los ocupantes de esa presidencia se cuenta a Cuba, la Cuba de los hermanos Castro (que tampoco el famoso dúo mejicano ), y si hiciera falta, a la Libia de Gadafi. ¡Anda pal carajo! Los dominicanos deben tenerlo claro: si no pelearon ayer, que se preocupen, que sí –de seguro-- mañana… 

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