¿Obligaron al gobierno a capitular en caso Haitiano?
Por Orlando Gil
LOS GOEBBELS.- Fue obvio desde el principio que los haitianos querían dar a los dominicanos donde más podía dolerles, y ese flanco era el turismo, uno de los renglones más importante de la economía nacional. Lo confirma Le Nouvelliste, y lo hace con palabras que no dejan dudas del propósito. Todas esas intervenciones en el exterior o las reacciones de países de todo el mundo contribuyeron “a empañar la imagen de la República Dominicana, conocido como uno de los destinos turísticos más populares de la zona”. Esto es, el Diablo pensando en los detalles: “No te compro pollos, ni huevos, en lo que eres bueno, pero igual creo condiciones de horror en los medios extranjeros, de manera que se reduzcan tus visitantes”. Fueron entonces periódico por periódico de Norteamérica y Europa sembrando la cuña del palo malo, y los reportajes fueron saliendo unos tras otros, en una campaña tan efectiva que a su juicio llevó a la industria hotelera dominicana a expresar preocupación. Los dominicanos fueron acusados de nazis, pero viendo los resultados de la campaña, Joseph Goebbels, sería un niño de teta ante la eficiencia mediática de los haitianos. Por ejemplo, hicieron “capitular” a su enemigo más poderoso…
LOS HIJOS.- Los grupos o sectores y hasta naciones que creyeron a los haitianos víctimas inocentes y dudan de sus propósitos a largo alcance, deben hacer ahora, ante las evidencias, o sus confesiones, lo que el gobierno dominicano: capitular. Reconocer que se equivocaron y que los hechos ocurrieron al revés. Que República Dominicana fue la víctima, y no solo de las maquinaciones haitianas, sino de la falta de integridad de la llamada comunidad internacional. Si no, ¿cómo explicar la burla final del editorial de Le Nouvelliste del pasado 16 de mayo? Se pregunta el periódico: “¿Cuántos hombres y mujeres haitianos todavía se sienten afectados por esta sentencia que ha herido a los hijos de Dessalines, Petion, Christophe y Toussaint en su carne, su sangre y su alma?”. Léase bien. No habla de los hijos de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Caamaño y Manolo. No. Dice “…los hijos de Dessalines, Petion, Christophe y Toussaint”…
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