Por Alejandro Santana
De un tiempo a esta parte la sociedad anda desconfiada, ha venido perdiendo la fe en sus instituciones, en la gente, en el servidor público y hasta en el sacerdote.
Muchos dirán, ¡son las acciones de cada uno que nos hacen reaccionar de ese modo!, no debe ser así, cada quien es el responsable de sus hechos.
Pero la única institución que día tras días está realizando una profilaxis profunda en sus filas es la Policía Nacional, a diario cuando se descubre un hecho delictivo de algún miembro, es separado de sus filas y es sometido a la justicia.
¿Dónde ocurre eso? ¿En qué Institución se ha estado cancelando a empleados que se detecta que cometen actos delictivos? ¿En qué universidad se ha cancelado a profesores por acosadores de estudiantes? ¿A cual de esos servidores se les ha amonestado por vender los exámenes? Si usted conoce de algún caso me gustaría que compartiéramos la información.
Dentro de la podredumbre social en que nos estamos desenvolviendo, la policía es la menos tolerante con las indelicadezas de sus miembros. ¡Claro, cuando salen a flote!, como debe ser.
Recientemente estuve en la sede de la policía en mi ciudad, hablaba con un oficial, quien me refirió que en el interactivo donde trabajo los sábados, alguien había llamado para decir que la policía era !la institución más corrupta! Y eso lo hizo sentir muy mal.
Lo entendí, porque se a cabalidad que es un oficial muy serio. Treinta y tantos años en la institución y su rango, no se corresponden con el tiempo ni con su hoja de servicio, es honesto.
Pero como él, hay policías que también son honestos, que fueron a la institución porque le gustó, porque entendieron que desde allí podían contribuir a mejorar la sociedad y el comportamiento del ciudadano.
He conocido a decenas de oficiales superiores que son honestos. Barahona ha tenido coroneles y generales que han venido a comandar la plaza, que son honestos por demás.
Conozco a policías, sub-oficiales y oficiales que se han desempeñado con mucha seriedad, pero también he conocido a algunos que han sido verdaderos delincuentes, pero por eso no puedo estar de acuerdo en que a todos se les meta en el mismo saco de la corrupción.
Al hacer esta nota he recordado un viejo refrán de barrio y de comadres que reza ¡mamá, di puta antes que te lo digan a ti!. Lo refiero porque la mayoría de las veces quienes hablan de gatos no solo tienen pelos, también tienen pezuñas.
Como sociedad hemos estado marchando al despeñadero, pero no por eso debo justificar los malos hábitos y acciones de algunos, creo firmemente que debemos rescatar los nobles valores y exhibir como trofeos de guerras las buenas acciones, por el bien de todos.
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