Ley de Naturalización y la puntería de los congresistas
Por Orlando Gil
LA GALLERA.- No pudieron matar el gallo en la funda, y ya en la gallera habrá que ver sus posibilidades e inconvenientes. Nadie se aguanta y las opiniones empiezan a merodear, que no a establecerse, pues como era propio adelantar, cada cual lee a su manera. De arriba hacia
EL TRABAJO.- Los diputados, que han tenido tantas caídas en estos días, deberán olvidarse de las habichuelas con dulce y hacer un trabajo digno. Incluso, aprovechar que van de primero y crear las condiciones para que los senadores no puedan dar vueltas imposibles al proyecto. Abel Martínez, su presidente, debe cuidarse de no hacer como la vez del Presupuesto y conminar a sus colegas a sancionar la pieza sin suficiente ponderación. La apelación de “voten, honorables, voten” le ganó un estigma en la sociedad civil, que tal vez a la larga no le convenga políticamente, aunque no hizo otra cosa que acatar el mandato de su partido y de su gobierno. Las oportunidades, dicen, se pintan calvas, y él tiene muchos cabellos. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de un político ponerse a la altura de la circunstancia y lograr reconocimientos impensables. Dígase lo que se diga, el proyecto ahora es del Ejecutivo, pero la ley más tarde será del Congreso Nacional, cuyos miembros no solo deben apuntar bien, sino disparar con puntería…
REACCIONES.- Nadie se llamó a engaño con las posposiciones o aplazamientos de las reuniones negociadoras. Las comisiones siempre se cuidaron de decir que la decisión se tomaba de común acuerdo, como si fuera necesario sacar la lengua a los interesados de las gradas. Ahora que el gobierno cumplió su parte y envió el proyecto de Naturalización al Congreso Nacional, ¿aceptarán los haitianos lo que dicen de la boca para afuera a cada momento, de que el país es soberano para tomar las medidas que crea conveniente o darse las leyes que considere apropiadas? Intriga lo que puedan decir, ya no sus funcionarios, que disparan a cubierto, sino sus medios de prensa, que no solo ladran en la distancia para hacerse sentir, sino que muerden a conciencia y de manera criminal como pitbulls. O sus organizaciones repartidas por todo el mundo y que actúan como misioneras de mala fe. Si hubo presión en los días previos, ahora será una avalancha. Ahora, mientras no se avisten portaviones en el Placer de los Estudios, habrá patria y posibilidad de consolidarla…
No hay comentarios:
Publicar un comentario
La Caracola agradece su disposición de contribuir con sus comentarios positivos, siempre basados en el respeto a los demás y en la ética de la comunicación popular.