19 de mayo de 2014

El Teniente Manolín y las Amenazas a Rafael Pineda, hijo

Por Alejandro Santana

Que bueno que no hemos perdido la capacidad del asombro, que seguimos siendo ciudadanos, sensibles, que a 30 años de la salida del poder del doctor Joaquín Balaguer, aun nos asombran esas amenazas, que fueron tan frecuentes en esos años de dictadura.

Rafael Pineda hijo, periodista en ejercicio desde los años 70, corresponsal periodístico de varios medios, locales y nacionales, enlace entre los periodistas y la policía Nacional en su natal Barahona, fundador del SNTP.

Ayer nos asombrábamos cuando recibía amenazas de dos calieses  de apellido Sension en la calle Duarte de la ciudad, de los policías Cáscara Amarga, de Cananeo, del teniente Medina, de los guardias del G2, Bigote, Nina, Moreta, del teniente Chino y de otros que como el teniente Manolín  entienden que los tiempos no han cambiado.

Ayer nos preocupábamos porque en busca de las noticias, cubriendo movilizaciones y protestas populares, era amenazado de muerte y en ocasiones conducido detenido, en una fue retenido por cinco días y despachado sin formulársele cargo, pues tampoco lo investigaron.

En otras tuvimos que salir urgentes de la ciudad hacia la capital en busca de protección por amenzas de muerte de policías y miembros de organismos de investigaciones del Estado.

Es decir que Rafael Pineda, en el ejercicio de sus funciones como reportero, siempre ha recibido amenazas y las ha recibido porque es de esos periodistas que cuando tiene que decirle la verdad a autoridades lo hace de frente, pero con respeto.

Como periodista ha estado en el blanco de las amenazas, nunca se ha desempeñado en otro trajinar que no sea en la comunicación, su especialidad, la de reportero, que ha sabido desempeñar con responsabilidad.

Entendíamos que ayer en los doce años del doctor Balaguer esas amenazas ocurrieran debido a la mala formación de los agentes del orden, y siempre le buscábamos soluciones amigables a esas amenazas.

Pero que hoy, cuando en el poder hay un presidente civilista, democrático, que existe un clima de libertad, que los mandos de la policía están integrados por policías formados en la academia, no en la calle dando tiros, es como para llamar la atención a la jefatura de la institución para que se investigue  esa amenaza,  hecha en presencia de oficiales superiores que debieron intervenir.

Sabemos que el ejercicio serio del periodismo tiene sus grandes riesgos, que seamos el blanco de sicarios y delincuentes lo entendemos, pero que también la policía nos tenga entre sus victimas, es mucho decir en estos tiempos de modernidad.

Nuestros gremios deben pronunciarse en ese sentido y pedir sanciones para el oficial Manolín, que parece es de esa reserva rancia que los periodistas les hieden.

Desde esos años de inicios del ejercicio periodístico de Rafael Pineda, lo conozco, he estado junto a el en todos esos años, compartimos la dirección del SNTP en varias ocasiones, llegué a ser el encargado de corresponsalía en medios donde el se desempeñó como tal y puedo hablar de su caballerosidad, preocupación por sus compañeros y responsabilidad en el ejercicio.

Insisto, esta amenaza debe ser investigada, porque el oficial Manolín está de puesto en la frontera y en ese lugar tenemos a muchos periodistas en ejercicio, para que su  falta de civilidad no les afecte. Hoy es una amenaza contra Pineda, mañana puede ser un asesinato contra cualquier periodista, y debemos corregir a tiempo.

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