9 de febrero de 2020

"La Generación Dorada"


Por José D. Sánchez

En otra época comenzaríamos diciendo: Se ha gastado mucha tinta e infinidad de hojas de papel para hablar de la generación dorada de la historia, aquellos nacidos en la década de los 50 (1950 - 1960) y todos los que pertenecemos a ella entenderíamos, pero las generaciones posteriores se quedarían tuche, en la luna, no comprenderían nada.

Como somos los agraciados de la transición, diremos: Se nos han gastado los dedos y hecho ampollas en los mismos en el teclado de las computadoras, las tablets, ipads, y teléfonos celulares, para escribir en
demasía de nuestra promoción y llegamos a un punto donde se han dicho tantas cosas, todas bondades y verdades, que podemos considerar que el tema está agotado y no queda nada que decir de la mejor representación de la historia de un grupo de personas que tuvieron el honor de nacer en esta década, diez años del siglo XIX.

Los menores tienen 60 años.

Pero nunca falta un pelo en la sopa, hoy es uno de esos días y se me ocurre escribir sobre cosas que no se han dicho o no se han querido decir, y toca la casualidad que estoy en ese rango de nacimiento, por lo tanto, es un tema plenamente conocido y vivido, también tengo el atrevimiento o la locura, tal vez ambas, de abordar asuntos vedados y palabras que nadie quiere escuchar ni leer, menos opinar.

Somos una edición limitada, una especie en extinción y cada año que pasa quedamos menos, aquejados por la plaga de una larga existencia.

Nadie lleva cuenta, ni estadística, ni porcentaje; nadie sabe cuántos somos, cuantos mueren cada año, nadie calcula y ni siquiera sabemos cuantos podrán llegar a generación diamante (80 - 95 años) o a generación uranio (95 - 110 años), no es mi preocupación, no estaré ahí, pero sé de antemano que serán muy pocos, escasos, en un mundo tan poblado, en crecimiento constante y con mayor expectativa de vida.

No todo es color de rosa, tenemos nuestras calamidades, achaques, desvaríos, alucinaciones y llegamos hasta el Alzheimer, Párkinson y muchas pendejadas que dejan sus secuelas y sus huellas, y eso deseo plasmar en este escrito antes que se me olviden, cosas que me pasan y que las veo como anormalidades normales por los años que tengo a cuesta y los que faltan por venir.

Casos inéditos que nadie desea mencionar de mi Generación Dorada
1.- Tratar de colocar el celular en el estuche de los lentes.
2.- Poner los lentes en el recipiente de lapiceros y llevar un lapicero para leer.
3.- Cambiar canales, subir y bajar volumen del televisor estando apagado.
4.- Encender el televisor, el equipo de música o el aire acondicionado con el celular.
5.- Pelear porque no nos hicieron caso sin haber dicho nada.
6.- Subirse primero los pantalones y dejar los calzoncillos abajo cuando nos estamos vistiendo o cuando terminamos en el baño.
7.- Tratar, sin lograrlo, de entrar un lapicero o los lentes en el estuche del celular.
8.- Encender la luz o el abanico con el control del aire o de la televisión.
9.- Hacer un berrinche con todo el mundo en la casa porque nadie sabe donde le pusieron los lentes y luego darse cuenta que lo tiene en la mano.
10.- Encender la luz en vez de bajar el sanitario.
11.- Salir tres veces a tomarse la pastilla, y después de estar mucho rato sentado en la sala, recordar que no lo ha hecho.
12.- Remover cielo y tierra buscando algo y cuando comienza a acotejar darse cuenta que estaba frente a nuestra nariz.
13.- salir con los lentes de leer puestos en vez de los de sol, terminando con los ojos como los orientales.
14.- No atreverse a orinar sin bajarse los pantalones solo abriendo la bragueta como otrora.
15.- Ponerse alguna prenda de vestir al revés, eso es lo de menos, cotidiano.
16.- Echar de menos la respuesta a un mensaje y luego ver el celular, “oh sorpresa”, no lo había enviado.
17.- Dejarse la bragueta abierta, no cuenta, subirse el zíper, la excepción.
18.- Al tercer día, no resucitar de entre los muertos como Jesucristo, recordar que teníamos “muy pendiente” realizar una llamada y no la hicimos.

Agreguemos tener que recordar claves de tarjetas de créditos, computadoras, celulares, dónde dejamos llaves, controles y tantas vainas de la modernidad. Dichoso me siento de poder compartir con ustedes estas banalidades.

- Si a usted le pasa algo que no se ha mencionado, favor agregarlo a la lista.-
- Esto es todo producto de la imaginación, cualquier similitud con hechos de la vida real es pura coincidencia.

- La mente cambia de canal de forma automática con la mínima distracción.

A pesar de todo
Cuando el último de nuestra generación entregue el postrer suspiro, se extinguirá una época, nos llevaremos:

El cultivo del amor, la amistad, el compañerismo, la solidaridad, el romanticismo, la caballerosidad, el respeto, la ética, la moral, el amor al trabajo, la educación, la convicción de que el estudio es la garantía del triunfo. También se acabará con la extinción de nuestra generación “soñar” e ir detrás de los sueños.

QUE LÁSTIMA!

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