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14 de mayo de 2017

EXPRESIONES

¿Ciega el poder?
Por Tomás Aquino Méndez
¿Ciega el poder?Analizar temas a distancia y fuera del centro del debate, le da al “analista” espacio para tomar “las mejores decisiones”. Digo esto, porque cuando se anunció el acuerdo UNITARIO del PLD para la Cámara de Diputados, muchos dominicanos, particularmente comunicadores, consideramos inadecuada la fórmula. Muchos dijimos que ese método lo había usado Peña Gómez y no había dado el resultado esperado. Los del PRD lo defendieron en su momento.
La respuesta de los peledeístas a esos cuestionamientos fue que eran partidos y tiempos distintos. Ninguno de los diputados señalados en ese entonces se opuso. El primer año, Lucía Medina; el segundo, Rubén Maldonado; el tercero, Radhamés Camacho, y el cuarto, Demóstenes Martínez.
Todos, por la unidad de su partido y la permanencia en el poder, acogieron la propuesta, aplaudieron y se felicitaron por “la ingeniosa” decisión. ¿Quién iba a pensar que un año después, la primera favorecida intentaría violentar lo acordado? Pero el poder reduce la visión de los políticos. Hoy, la presidenta de los diputados, Lucía Medina, miembro del Comité Político del PLD y quien estuvo presente cuando se anunció el acuerdo, deja en el aire una posible ruptura de lo pactado. Al analizar desde afuera uno no le encuentra sentido a que la hermana del Presidente diga que “corresponde al Comité Político decidir si ella puede seguir al frente de la cámara baja”. Aclaro, nadie cuestiona la capacidad demostrada por ella y el exitoso manejo que ha tenido entre los diputados.
Pero fue el máximo organismo de su partido que decidió que ella y otros tres compañeros estarían un año, cada uno, al frente de la Cámara de Diputados. No recuerdo haberla escuchado oponerse cuando se anunció el acuerdo.
Hacerlo hoy, sería desconocer lo anterior. Demuestra esa postura de Medina que el poder ciega al político, la adulonería de sus subalternos lo desvía de rumbo. Puede que lo que miramos y analizamos desde la grada no entendamos los porqué de esas decisiones que en ocasiones llevan divisiones internas a los partidos. Lo cierto es que el partido en el poder pudiera fraccionarse, porque un acuerdo en su principal organismo está a punto de romperse.
“Nadie aprende en cabeza ajena”, dice el refrán. Por eso, lo que han vivido otros partidos no parece servir a los demás, aunque hasta ahora el PLD ha sabido esquivar varios temporales.
La fortaleza a lo interno de los partidos es necesaria, si se busca la solidez de la democracia. La ambición de poder no debe cegar a dirigentes cuyo compromiso es trabajar por el país.
¿Cree Lucía Medina que forzar la ruptura de ese acuerdo, ayudará al mejor desempeño del gobierno peledeísta  en su conjunto?
Que entienda que muchas de las voces que hoy le susurran al oído que ella es imprescindible, proceden de otras parcelas políticas y no les caería NADA MAL una división en su partido.
Que no la ciegue un poder temporal.

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